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Mesa de reutilización en Madrid

MESA DE REUTILIZACIÓN EN MADRID

El pasado 17 de marzo de celebró en Madrid la primera mesa de trabajo intersectorial sobre la Economía de la Reutilización, organizada por la Alianza Residuo Cero (https://www.alianzaresiduocero.org/) y la Plataforma #Leyresiduosya, en la que participaron integrantes de diferentes colectivos y plataformas, empresas cuyo modelo negocio se basa en la reutilización y administraciones públicas.

En los últimos tiempos venimos escuchando, cada vez con más frecuencia, que hemos rebasado los límites planetarios en cuanto al consumo masivo que hacemos de los recursos finitos de la Tierra. Los datos más recientes nos muestran que ya hemos superado 6 umbrales de los 9 que garantizan la habitabilidad de nuestro planeta:

Fuente: www.productordesostenibilidad.es

Ante esta situación tan grave, es urgente replantear el modelo de desarrollo económico. El objetivo de esta mesa de trabajo es afrontar la economía circular desde las fases más primarias, priorizando la reducción del consumo de productos y la reutilización, frente al reciclaje del residuo ya generado.

Primer bloque

El primer bloque de la mañana estuvo centrado en la reutilización de envases y se habló de experiencias reales de reutilización, como el empleo de vasos de plástico reutilizables de empresas como ReUZ (https://re-uz.com/) en eventos, la operativa de la planta POTS (https://www.pots.eco/) en Cataluña, dedicada a la higienización de envases de vidrio para devolverlos a la cadena de envasado e, incluso, la reutilización de cajas de cartón especialmente diseñadas por CAPSA Packaging (www.capsa2in1.com) para un mínimo de 6 usos.

Estamos ansiosas por ver en funcionamiento el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de las botellas de plástico de bebidas, que debe entrar en funcionamiento en España en noviembre de este año.

Desde Letonia, Miks Stüritis, de Depozita punkts (https://depozitapunkts.lv), nos mostró que el SDDR de envases de bebidas no es una utopía y que son capaces de recuperar, no solamente el plástico PET, sino también las latas de aluminio y las botellas de vidrio.

Nos llamó particularmente la atención que allí, las botellas de vidrio tienen un diseño estándar para cada capacidad, lo que permite que, una vez higienizadas, se puedan suministrar a cualquier embotellador.

Segundo bloque

El segundo bloque estuvo dedicado a la reutilización del textil.

Se estima que cada europeo compra 19 kg de ropa al año y tan sólo se reutiliza el 1%. Moda-re (https://modare.org/) y Aeress (https://aeress.org/) son algunos ejemplos de organizaciones dedicadas a la recogida y venta de ropa de segunda mano, que además de gestionar el residuo textil, dan empleo a personas en situación de vulnerabilidad, consiguiendo un doble objetivo ambiental y social.

Los textiles que no se pueden recuperar son poco reciclables debido a la diversidad de materiales empleados, por lo que es fundamental incorporar la circularidad en su diseño. En esta labor trabaja T_Neutral (https://tneutral.com/es/).

Fuente: www.hospitecnia.com

Tercer bloque

En el tercer bloque se habló del consumo responsable a través de la reutilización y de la importancia de concienciar a la población para reducir el consumo.

Para maximizar la reusabilidad de los objetos que ya no necesitamos, pero que siguen teniendo vida útil, entidades como los Traperos de Emaús (https://www.emaus.es/) y la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona abogan por la recogida a domicilio. También disponen de un taller de autorreparación de aparatos domésticos para evitar que terminen en la basura.

Es importante tener en cuenta que el mercado de segunda mano es una alternativa para la población con bajo poder adquisitivo, además de para las personas concienciadas.

Plataformas como Wallapop (https://es.wallapop.com/) son conscientes de que la compra-venta de segunda mano interviene en el desahogo económico de los hogares y supone un 0,86% del PIB español.

Rezero (https://www.rezero.cat/es/) nos cuenta unas iniciativas muy interesantes a las que llaman bibliotecas de las cosas o cosatecas, que ofrecen en préstamo gratuito objetos de uso ocasional (como, por ejemplo, un taladro), bajo la premisa de que no es necesario tenerlos en propiedad. Con este sistema se gana espacio en casa y se reduce el consumo.

Cuarto bloque

Finalmente, en el cuarto bloque se abrió el debate para incorporar la reutilización en la normativa estatal y europea, lo cual supondría, además, una solución económica interesante al no estar expuesta a la fluctuación de los precios de la materia prima. Durante este diálogo, se lanzaron ideas como aplicar incentivos económicos a la reutilización, emplear los impuestos que se cobran a los vertederos para subvencionar la reutilización, fomentar la

compra pública ecológica por parte de las administraciones públicas, obligar a implementar el ecodiseño de los productos que facilite su reparación y la recuperación de los materiales valiosos (minería secundaria) para reducir el consumo de recursos naturales y penalizar los modelos de consumo insostenibles.

Como conclusiones de esta mesa podemos extraer:

  • La urgencia de cambiar el modelo de consumo actual y recurrir a la reutilización.
  • La importancia de que la Administración Pública fomente en sus políticas la reutilización como una opción normal y deseable.
  • La conveniencia de incorporar la reutilización del vidrio en la normativa SDDR.

Yvonne Márquez

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no es plástico todo lo que reluce

NO ES PLÁSTICO TODO LO QUE RELUCE

Somos muchas las personas concienciadas con la protección de nuestro entorno y cada vez se suma más gente a actividades de voluntariado de limpieza en playas pero, ¿hasta qué punto sabemos distinguir los restos naturales de los plásticos?

Hace poco, un compañero que ha participado en limpiezas con una asociación con la que colaboro habitualmente, nos mandaba fotos de la bolsa de “residuos” que había recogido en una playa donde estaba paseando. Resultaron ser huesos de sepia. Enseguida le advertimos de su error y le pedimos que los devolviera a la playa.

Hueso de sepia (Foto: Blog La Gata Sabionda https://gatasabionda.blogspot.com/)

Tenemos muy buena intención y ésa es una cualidad fantástica y muy deseable, pero en ocasiones, la falta de información o criterio hace que una buena acción en potencia resulte en un perjuicio para nuestra amada naturaleza.

Lamentablemente, estamos más familiarizados con los plásticos en nuestro día a día que con los elementos naturales. Y esto sucede porque seguimos muy desconectados de la naturaleza en la burbuja de asfalto de la ciudad y la sentimos como un ente independiente. Pero la realidad es que vivimos en la Tierra, somos una especie más en el ecosistema y nuestra subsistencia depende del entorno que nos rodea.

Os daré otro ejemplo de algo que parece plástico, pero no lo es: las velas del hidrozoo Velella velella, también conocido como “velero”, “vela de mar” o “vela púrpura”.

Velero orillado y restos de una vela (Foto: Central Coast Public Radio https://www.kcbx.org/)

Esta criatura con aspecto de medusa del tamaño de una moneda de 2 €, es totalmente inofensiva y se encuentra habitualmente en nuestras costas en primavera.

A mí también me ha pasado que he confundido un alga blanca seca, como la lechuga de mar (Ulva lactuca), con una bolsa de plástico, pero basta con cogerla para ver que su consistencia y textura son diferentes, por lo que la observación será nuestra gran aliada para no liarla.

Algunos consejos

Tampoco hay que agobiarse si eres es la primera vez que haces esto de limpiar en playas porque eres de interior, como yo. Las cosas se conocen con la práctica.

Es muy recomendable empezar a hacer limpiezas en grupos organizados que te pueden resolver estas dudas con facilidad, pero si no quieres esperar a poder participar en una y quieres ayudar ya sin hacer “pupita” a la vida marina, te recomiendo que te descargues la app de iNaturalist (https://www.inaturalist.org/).

Se trata de una aplicación de ciencia ciudadana que se alimenta de las fotos de animales, plantas, rastros y huellas que los usuarios suben y sirve para identificar lo que estás viendo… siempre que sea de origen natural. Basta con que hagas una foto y la subas a esta app. Es importante que indiques la ubicación aproximada donde te encuentras para que afine mejor la identificación, ya que la “bichería” podrá ser distinta entre el Atlántico y el Mediterráneo, y no digamos si estás al otro lado del charco. La app te podrá dar varias opciones y, si no lo tienes claro y eliges una al tuntún, en poco tiempo otro usuario experto te hará la corrección.

En cualquier caso y aunque no tengas dudas de lo que encuentras, tus fotos serán muy valiosas para seguir alimentando esta base de datos y, si la usas con frecuencia, vas a aprender un montón; incluso con los insectos que puedas encontrar dentro de tu propia casa.

Yvonne Márquez


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Los plásticos que nos comemos

Maite Pelayo Blas

LOS PLÁSTICOS QUE NOS COMEMOS

Los residuos plásticos son un problema global de gran impacto medioambiental que afecta a nuestra salud y requiere corresponsabilidad colectiva 

Los plásticos están presentes en nuestras vidas, en objetos de uso cotidiano, en la ropa de fibras sintéticas, en las artes de pesca, en las bolsas, cubiertos, vasos y platos desechables, en globos, neumáticos, en algunos cosméticos… Están en el aire, en el agua, en el mar, en los alimentos… un material muy difícil de eliminar del entorno, un residuo que tiene una vida muy larga y que se va fragmentando en trozos cada vez más pequeños hasta hacerse prácticamente invisible permaneciendo durante cientos de años

La “era del plástico”

La alerta saltó hace unos años cuando una investigación de Orb Media advirtió de que fragmentos muy pequeños de plásticos estaban presentes en el agua del grifo de todo el mundo. Desde entonces, múltiples estudios han corroborado una realidad alarmante: vivimos en la “era del plástico”, miramos alrededor y realmente estamos rodeados de plástico que vemos y también que no vemos, un material que, además, aún se recicla poco, eso en el caso de que sea reciclable. 

Más de 400 millones de toneladas de plástico se producen en el mundo cada año, de las cuales menos del 10% se recicla. Alrededor de 11 millones de toneladas acaban cada año en lagos, ríos y mares, lo cual equivale aproximadamente al peso de 2.200 torres Eiffel juntas, según Naciones Unidas (2025). Y ese plástico no desaparece, sino que se desintegra en partículas pequeñísimas que se introducen en el medio ambiente a nivel global y se extienden en toda la cadena alimentaria desde el agua al aire y a los alimentos afectando a la salud del planeta, de los animales y de las personas. 

Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico del tamaño de una milésima de milímetro llegan a los alimentos, el agua y el aire. Se calcula, según esas mismas fuentes oficiales, que cada habitante del planeta consume más de 50.000 partículas de plástico al año, y muchas más si se tiene en cuenta la inhalación. 

Respecto a las fuentes de esos microplásticos es sorprendente ver que aunque pensamos en objetos de plástico, como por ejemplo bolsas o envases, se ha visto que las fibras de la ropa al lavado incluso la fricción del uso de los neumáticos pueden desprender gran cantidad de partículas de plástico al medio ambiente.

Goazen Up Arrigunaga

Impacto en el medio ambiente y en nuestra salud

Una lavadora puede liberar hasta 700.000 microfibras en cada lavado. Ese agua va a los sistemas de depuración pero los fragmentos son tan pequeños que los sistemas de filtrado no los eliminan y acaban en ríos, pantanos y océanos… También los microplásticos generados por los neumáticos son arrastrados por las lluvias y terminan en el mar, las redes y artes de pesca fragmentadas, las aguas residuales…¡el mar es el gran receptor de residuos plásticos afectando a su flora y fauna con un enorme impacto en los ecosistemas oceánicos!

Una vez que están en el mar, el plancton y los organismos filtradores, como los mejillones, al filtrar tantos litros de agua, concentran los microplásticos en sus organismos sin eliminarlos de tal manera que el pez grande va comiéndose al chico y va cada vez concentrando más esos microplásticos que finalmente acaban en nuestro plato. 

Porque precisamente son los seres marinos de los que también nos alimentamos los que están mostrando mayor nivel de concentración de microplásticos. Pero no solo ellos, alimentos como la sal, la miel, el té o el arroz han resultado tener gran cantidad de estos contaminantes. 

Las investigaciones han demostrado la presencia de micro y nanoplásticos (partículas aún más pequeñas) en nuestros órganos incluidos nuestros pulmones y el cerebro.

Realmente no se conoce todavía el alcance del plástico que estamos consumiendo y lo que preocupa, no sólo ese plástico como material que sí puede llegar a tener productos nocivos para la salud, sino que además tiene la capacidad de absorber, es decir de pegar otras sustancias químicas que pueden estar en el medioambiente como contaminantes persistentes nocivos para la salud y de actuar como una especie de caballo de Troya introduciéndose en nuestro organismo. El problema es realmente muy complejo.

De ahí que sea tan importante eliminarlo del medio marino, cuando aún es visible, evitando así que se fragmente y pase a formar parte de los ecosistemas retirando todo el plástico que podamos en nuestros paseos por la playa o el monte y, desde luego, cambiando algunos hábitos cotidianos. 

Lo que podemos hacer

Cambiar nuestra forma de consumo, reducir, reducir y reducir su uso : rechazarlos, no permitir la presencia de tantos plásticos en nuestra vida. Reutilizarlos y reciclar los plásticos…

  • La alimentación es un sector que utiliza muchísimos plásticos: 
  • Usar bolsas de tela si vamos a la compra
  • Comprar a granel evitando los alimentos sobreenvasados y plastificados. Gran parte del plástico fabricado se destina a envases alimentarios.
  • Utilizar botellas rellenables o beber agua del grifo.
  • Consumir alimentos locales y de temporada evitando los producidos en invernaderos.
  • Preferir el uso de plásticos biodegradables.
  • Reciclar los plásticos, aunque desgraciadamente las tasas de reciclaje siguen siendo bajas y su reciclado tiene aún muchas limitaciones económicas, logísticas y técnicas. 
  • El sector textil también es muy contaminante, utilizar prendas de materiales naturales como el algodón y no caer en la tentación del consumo impulsivo de ropa de usar y tirar. 
  • Paseos sin plástico: aprovechar los paseos por la playa para recoger plásticos cuando aún son visibles y retirarlos del entorno es una excelente forma de evitar que se fragmenten en el medio ambiente dañándolo de manera irreversible. La integración del deporte con la recogida de residuos se conoce como “plogging” : una disciplina nacida hace una década en Suecia que combina el deporte al aire libre, como correr o caminar, con la recogida de plásticos y basura del entorno. Esta práctica que fusiona plocka upp (recoger) y jogging (trotar), ideal para practicar en familia, es beneficiosa para la salud mientras cuida del medio ambiente.
Goazen Up Barrika

El futuro está en el ecodiseño

Además del uso de plásticos biodegradables  (se desintegran en pocos años en el medio ambiente) en sustitución de los convencionales es fundamental que se integre el fin de vida de estos materiales desde la propia concepción del producto. Esto implica priorizar la reutilización (envases retornables) y la durabilidad para minimizar residuos, además de reducir materia prima sin perder funcionalidad.

El ecodiseño también busca minimizar la liberación de microplásticos durante el uso por ejemplo evitando la liberación de microplásticos durante el uso y lavado de tejidos sintéticos.

Una sociedad más responsable con menor presencia de plásticos convencionales y con objetos diseñados desde el inicio para integrarse en ciclos de economía circular evitando la generación de residuos de larga duración es la mejor estrategia para conseguir a medio plazo un planeta más saludable libre de microplásticos. 

Macro, micro y nanoplásticos según su tamaño
Se trata de partículas muy pequeñas e incluso microscópicas que proceden, en parte, de la fragmentación de plásticos mayores visibles a simple vista. Por su difícil degradación, permanecen en el medio ambiente durante décadas incorporándose a la cadena alimentaria. Pueden introducirse en nuestro organismo mediante de los alimentos, pero también al inhalarlos o incluso a través de la piel.Aunque a menudo se habla, en general, de “microplásticos” (elegida palabra del año 2018) para englobarlos a todos, en realidad reciben diferentes nombres dependiendo de su tamaño:Macroplásticos: plásticos visibles con un tamaño superior a 5mm. Suelen tener origen en objetos grandes o en etapas iniciales de fragmentación.Microplásticos: fragmentos, fibras, esferas, gránulos, escamas… con tamaños entre 5 mm y una micra (0.001mm, es decir una milésima de milímetro). Nanoplásticos: fragmentos plásticos extremadamente pequeños, con un tamaño inferior a una micra del orden del nanómetro (millonésima de milímetro).La evidencia científica actual sobre la exposición y toxicidad de estos contaminantes es limitada aunque, según las últimas investigaciones, tendrían un triple efecto sobre la salud: como partículas físicas, como contaminantes químicos y como agentes microbiológicos por los posibles microorganismos que pueden proliferar en ellas.

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Filipinas: turismo masivo, expansión israelí y luchas locales 

Filipinas: turismo masivo, expansión israelí y luchas locales 

En septiembre de 2024 escribimos sobre el turismo masivo y las formas de viajar de manera sostenible. La idea de que “si no viajas, no tienes vacaciones” está tan extendida que, en cuanto hay un puente, muchas personas sienten la necesidad de desplazarse. Y así, destinos como el archipiélago de Filipinas se están llenando de visitantes —principalmente del norte global— en busca de playas de arena blanca, aguas transparentes, corales y tortugas marinas.

En este artículo analizamos cómo funciona el turismo masivo en dos islas: Boracay y Siargao. Veremos cómo se ha desarrollado, qué impactos genera y cómo se están organizando las comunidades locales. Finalmente reflexionaremos sobre qué es estar o ir de vacaciones. 

ISLA DE BORACAY: Del paraíso de arena blanca al colapso ambiental

Antes de 1970, Boracay era prácticamente desconocida más allá de Filipinas. Su popularidad explotó cuando empezó a aparecer en películas estadounidenses en los años 70 y 80, y poco después llegaron la electricidad, las construcciones y el auge del turismo masivo. Con el paso de las décadas, la isla se llenó de hoteles de lujo, bares, carreteras improvisadas y una población flotante que llegó a superar los dos millones de turistas en 2024.

Foto: Agenttravel. 

El problema: todo este crecimiento se hizo sin planificación. 

La falta de sistemas de tratamiento de aguas, la contaminación, los macro y microplásticos, el uso masivo de gasolina en las embarcaciones y la destrucción de los arrecifes transformaron el ecosistema de la isla. En 2018, Boracay tuvo que cerrar seis meses para su rehabilitación oficial debido a que se había convertido, en palabras del propio gobierno filipino, en un “pozo séptico”.

Sin embargo, muchas voces locales aseguran que el cierre favoreció a los grandes desarrollos turísticos. Pequeños negocios fueron expulsados para dar paso a infraestructuras orientadas al turismo internacional, como un nuevo aeropuerto y la construcción de un casino. Además, comunidades que tradicionalmente vivían en la costa fueron desplazadas al “mainland”, la isla de Panay. 

Resistencia local: “No to Boracay Bridge”

Hace 5 años que conocí a mi amiga Lizlit, ella es de Filipinas y nos conocimos en el máster que hicimos en la Universidad del País Vasco (EHU). Este año he tenido la oportunidad de ir a visitarla y así, poder transmitiros mis vivencias.

Hablando con personas locales, la mayoría destacaba los beneficios económicos del turismo: “sin turismo no tenemos dinero, y sin dinero no tenemos vida”. Aun así, observé un movimiento importante: en muchos barcos aparecía el cartel “No to Boracay Bridge”.

Este movimiento se opone a la construcción de un puente entre Boracay y la península de Malay, una obra que reduciría el transporte marítimo local —del que dependen cooperativas de barqueros y tricicleros— y transformaría la dinámica de la isla. 

fotografía de Reddit

La comunidad local Ati ha declarado que Boracay es su hogar ancestral y un lugar sagrado. Cada viaje en barco simboliza la conexión con su cultura. Temen que el puente no solo les quite su sustento, sino también parte de su identidad y dignidad. 

Locales se han organizado y finalmente parece que han conseguido que no se construya el puente ya que,  una resolución provincial publicada el 8 de octubre de 2025 advierte que el puente agravaría la contaminación, afectaría ecosistemas frágiles y perjudicaría las condiciones sociales y económicas de la población local.

ISLA DE SIARGAO: Retiro espiritual de soldados israelíes

La isla de Siargao ha sido históricamente famosa sobre todo por la comunidad surfista. Ha sido proclamada la capital del surf de Filipinas y es también el sitio con más turismo masivo del sur de Filipinas. Sin embargo, recientemente la isla se está volviendo el lugar de «descanso y recuperación» de soldados israelíes después del servicio militar y con depresión post guerra. 

Movimientos locales denuncian que esta llegada masiva está derivando en un proceso de colonialidad turística, con personas israelíes:

  • comprando terrenos
  • construyendo casas y escuelas privadas
  • organizando fiestas exclusivas
  • alterando ecosistemas frágiles

La situación se tensó cuando trabajadores y residentes empezaron a denunciar abusos por parte de turistas israelíes: comidas sin pagar, actitudes de superioridad, conflictos violentos e incluso agresiones. Estas denuncias —primero privadas— estallaron públicamente en redes locales y evidenciaron tensiones acumuladas: la dependencia económica del turismo, la desposesión de comunidades locales, la pérdida de acceso a playas, la priorización de negocios sobre residentes y la acumulación de basura. 

A esta preocupación se sumó un plan para construir un Chabad House, interpretado por parte de la población como un intento de crear un “Pequeño Israel” en Siargao.

Este contexto intensificó la solidaridad local con Palestina y alimentó una crítica más profunda al modelo de turismo masivo y el modelo extractivista como fenómeno colonial.

Organización comunitaria

Ante esta situación, la población local se está organizando.

Foto: Butalat (online media Philippines)

El colectivo Project Paradise Community, busca crear espacios de convivencia segura entre visitantes y residentes. Han implementado un sistema de QR para registrar quejas por comportamientos turísticos inapropiados. 

El 18 de septiembre de 2025 organizaron una manifestación en solidaridad con Palestina y en contra la proliferación de asentamientos israelíes, ante el riesgo de que se construya un chabad house. Podéis encontrar más información en el perfil de instagram de la artista local de Siargao Maria Tokong, cantante a la que quiero agradecer su activismo en redes he conocido a todas estas asociaciones y problemáticas de la isla de Siargao.

Foto: Ocean tribe Philippines.

Además del aspecto social, los movimientos locales denuncian el impacto del turismo masivo en los ecosistemas: embarcaciones que destruyen corales, residuos acumulados y pérdida de biodiversidad. El proyecto mencionado “project paradise community” junto con “ocean tribe philippines” organizan charlas de concienciación ambiental, e informan sobre formas de turismo sostenible como por ejemplo, proponen soluciones como zonas de fondeo con cuerdas para evitar que las anclas arrasen el fondo marino.

Me alegró especialmente encontrar el proyecto «Eco Hub Siargao» que organiza recogidas de basura en las playas dos veces al mes, y actividades de educación ambiental. Me recordó a Ola sin Plástico y a la importancia de la lucha ecofeminista colectiva  interconectada, donde cada colectivo aporta un pequeño gran gesto.

¿A qué llamamos vacaciones? 

Los casos de Boracay y Siargao muestran que el turismo masivo no es solo una cuestión de movilidad o descanso: es un fenómeno profundamente político, atravesado por desigualdades entre el norte y el sur global.

En ambas islas:

  • los ecosistemas están al límite
  • las comunidades locales pierden espacios, identidades y modos de vida
  • el turismo se convierte en un modelo extractivo similar a cualquier industria colonial. 

Quizá la pregunta no sea “¿A dónde vamos de vacaciones?”, sino: 

¿Podemos imaginar unas vacaciones que no se construyan sobre la destrucción de la vida de otras personas y ecosistemas?

En un mundo atravesado por desigualdades, viajar debería ser un acto consciente, no una huida. Y quizá una de las formas más radicales de resistencia sea recuperar la idea de que descansar también puede significar quedarse, cuidar, tejer redes y defender los territorios —los propios y los ajenos. La organización comunitaria en Filipinas nos recuerda que siempre hay alternativas: redes, resistencias y formas de habitar que ponen la vida —humana y no humana— en el centro.

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La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares

La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares

Imagina lo siguiente: un pequeño barco, una persona pescadora con su red, y al día siguiente… parte de esa red ha desaparecido o se ha enganchado en el fondo del mar. Esa red que se perdió no desaparece por arte de magia: se queda en el agua, flotando o entre las piedras, atrapando peces, tortugas, aves marinas, entre otras especies. Esa es una red fantasma: un instrumento de pesca abandonado, perdido o descartado que sigue causando problemas en el mar.

Aunque muchas veces pensamos en la gran pesca cuando hablamos de contaminación por plásticos o material perdido, la pesca artesanal —aquella que realizan embarcaciones pequeñas, de bajo coste y cerca de la costa— también tiene su parte de responsabilidad. Y no por ser pequeña deja de generar un impacto importante.

¿Qué papel juega la pesca artesanal en este asunto?


Cuando una embarcación pequeña sale al mar con sus redes, trampas y anzuelos, la escala es mucho menor que la de los grandes buques, pero los riesgos siguen presentes. Las redes pueden perderse fácilmente por una boya suelta, un anclaje flojo, un enganche con las rocas o una tormenta inesperada, y muchas veces no hay una forma sencilla de recuperarlas. Tirarlas al mar o no preocuparse por rescatarlas acaba siendo la opción más rápida, y con el tiempo esas pequeñas pérdidas, repetidas por muchas embarcaciones, se acumulan y se transforman en un problema enorme: trozos de red, nailon y restos plásticos que se convierten en trampas acuáticas y que, poco a poco, se degradan hasta transformarse en microplásticos.

¿Qué efectos tienen estas redes fantasma en el mar y en nosotras y nosotros?


Las redes de pesca y los restos que quedan en el mar (trozos de nailon, anzuelos, boyas, cabos…), a pesar de ya no ser utilizados, siguen haciendo lo que fueron creados para hacer: atrapar. Una red perdida no deja de pescar por estar abandonada. Al contrario, puede seguir capturando peces, tortugas, delfines, aves marinas o incluso focas durante meses o años, en un proceso conocido como ghost fishing. Lo más triste es que esos animales quedan atrapados sin posibilidad de escapar, y la red continúa su ciclo, enredándose en otros organismos o desplazándose con las corrientes para repetir la historia en otro lugar.

Además, el daño no termina ahí. Cuando estas redes se asientan sobre los fondos marinos, aplastan corales, cubren praderas de posidonia y bloquean el paso de la luz, impidiendo que la vida marina crezca y se desarrolle. Con el tiempo, las fibras de plástico se van rompiendo en fragmentos cada vez más pequeños, hasta transformarse en microplásticos que se mezclan con el plancton y se cuelan en la cadena alimentaria. Así, lo que empezó como una red abandonada termina en el estómago de un pez y, con el tiempo, puede llegar también a nuestra alimentación.

Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin (Richardson, 2021) indica que más del 45 % de los macroplásticos que flotan en el océano proceden directamente de instrumentos de pesca perdidos o abandonados. Es decir, casi la mitad de la gran basura plástica que flota ahí fuera nació en cubierta.

Y si miramos más de cerca, el problema no se limita a las grandes redes. Los cabos de amarre, los restos de sedal o incluso los pequeños trozos de espuma que se desprenden de las boyas también terminan formando parte del paisaje submarino. Cada trozo libera microfibras sintéticas que no desaparecen nunca y que pueden ser ingeridas por peces, crustáceos y moluscos. Algunos estudios recientes han encontrado microplásticos en el 100 % de las muestras de mejillones y ostras analizadas en costas europeas. Es decir, el problema ya no está “allá abajo”: está también en nuestros platos.

En el fondo, lo que dejan las redes y los residuos de pesca es una especie de contaminación silenciosa y persistente. No se ve desde la orilla (aunque en nuestras limpiezas de playas se recoge gran cantidad), pero transforma los ecosistemas poco a poco, volviendo el mar más pobre y menos vivo. Por eso, cada red recuperada, cada trozo de cabo retirado o cada esfuerzo por reducir el uso de plásticos en la pesca es una pequeña victoria. Porque el mar, si le damos un respiro, tiene una increíble capacidad de regenerarse. Y si empezamos a cuidar lo que dejamos en él, aún podemos devolverle algo de lo que nos da cada día.

En resumen…


No se trata de culpar a las personas pescadoras artesanales, sino de reconocer que cada pequeña red perdida suma, y que la contaminación por plásticos y residuos de pesca no es solo cosa de grandes barcos. Si queremos que nuestras costas, nuestras olas, nuestros mares —y nuestras playas— sigan estando limpias y vivas, todas las personas tenemos que poner de nuestra parte: quienes pescan, buceadoras y buceadores, ciudadanía, voluntariado y asociaciones.

Así que la próxima vez que veas una red vieja en el puerto o que hables con alguien que pesca cerca de la costa, plantéate esto: ¿cómo podría haberse evitado esa red perdida? ¿Qué pequeño cambio podemos hacer mañana? Porque esos pequeños cambios, multiplicados por muchas embarcaciones, muchas personas y muchas playas… pueden marcar la diferencia.

Para más información acerca de los microplásticos, no dejes de visitar nuestro artículo “Microplásticos: un macroproblema.”

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Olaf, un alma surfera y solidaria. Looking smile

A Olaf le conocimos hace unos meses gracias a su proyecto Looking Smile. Se puso en contacto con nosotras a través de Instagram, nos propuso sumarnos a su proyecto Looking Smile organizando una pequeña recogida de residuos en la playa de Berria y no pudimos negarnos a participar en el evento. Sentimos que Olaf tiene mucho para contarnos sobre el surf, sobre su proyecto Looking Smile y sobre su relación con le pueblo Saharahui, y por eso hemos querido compartir con nuestra comunidad esta entrevista. ¡No te la pierdas!

OLAF Y EL SURF

Hola, Olaf. Gracias por querer responder a nuestras preguntas. Nos gustaría conocerte un poco y saber cuáles son algunas de tus inquietudes. Empecemos por el surf. ¿Cuándo entró el surf en tu vida?

  • Muy buenas familia. Pues el surf entró en mi vida a eso del 1999 cuando yo tenía 8 años. Recuerdo que fuimos de vacaciones a Euskal Herria y vi por primera vez a surfistas en directo y dije: Yo quiero probar – y ahí fue donde di mi primer curso. Años más tarde di algún que otro curso. Y ya a mis 18 años empecé por libre, hasta el día de hoy.

¿Prácticas asiduamente surf?

  • Pues si no estoy en alguna zona donde no hay olas ya por temas de trabajo o visitando a la familia, surfeo cada día que puedo. Si se puede cada día, cada día.  Jejeje

¿Cuáles son tus rincones favoritos para practicar surf (si es que se puede saber)?

  • Para no poner una infinidad de sitios resumiré con que me gusta mucho surfear en la costa Cantábrica. Aquí hay olas de todo tipo.

¿Y dónde te gustaría surfear al menos una vez en tu vida? 

  • Pues la verdad es que pondría muchos lugares… Vamos a decir Mundaka, ya que nunca la he surfeado por la cantidad de gente que va.

¿Qué es lo que más te gusta de surfear?

  • Lo que más me gusta de surfear principalmente es el entorno, el poder estar en plena naturaleza con todo su esplendor. Hermosa, enérgica y pura. Luego una cosa que me ha flipado siempre de este deporte es el hecho de que una vez en la ola y bien posicionado si no te mueves la ola te lleva, y eso es algo que siempre me ha vuelto loco, en ese deporte casi no haces nada, te dejas llevar. Ahí claro ya entran otras cosas de que si maniobras, movimientos, etc

OLAF Y LOOKING SMILE

Nos gustaría que nos hables de Looking Smile. ¿Qué es Looking Smile y de dónde te vino la idea o inspiración para crear este proyecto? 

  • Pues Looking Smile es un proyecto personal que empezó en 2015, bueno la idea surgió en 2014 en mi primer viaje a Marruecos. Como soy una persona bastante inquieta en varios aspectos de la vida, pensé que si me iba de viaje pero al mismo tiempo podía intentar aportar algo a la comunidad durante el trayecto pues mejor que mejor. Y así lo hice, me cargué la furgoneta de trajes de segunda mano, tablas de surf de segunda mano, material escolar y algo de ropa y asi empezo todo. 2 años más tarde ya ubicado en Cantabria empecé con las Jornadas de surf solidarias con el foco en dar la oportunidad de surfear a niñas y niños con riesgo de exclusión social. Y así hasta día de hoy, 10 años más tarde.

¿Cuál es el objetivo o los objetivos principales de Looking Smile? 

  • El objetivo principal del proyecto es dar la oportunidad a todo el mundo de poder disfrutar de algo que nos apasiona, el surf. Todos sabemos que es un deporte complicado y no especialmente económico. Y con eso queremos hacerlo un poco más accesible. Y luego al mismo tiempo queremos dar prioridad también a los temas medioambientales, ya que al ser una actividad en plena naturaleza y tan abierta como son las playas, queremos concienciar a la gente de que hay que cuidar nuestro entorno, que no solo se trata de disfrutarlo, sino de intentar darle algo a cambio.

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO SAHARAHUI

Este año hemos tenido la suerte de poder participar en el día de Looking Smile en Berria y hemos visto tu conexión con el pueblo Saharahui. ¿Qué nos puedes contar sobre esto?

  • Pues a ver, desde pequeño ya tuve vínculo con un niño Saharaui que venía a mi pueblo con el programa de Vacaciones en Paz y desde entonces fue una cosa que siempre me ha interesado. A raíz de mi amistad con la gente de Río de oro Durangaldea empezamos a hacer las jornadas de surf solidarias con las y los peques que vienen en verano.

Algo fundamental que creas que la gente que te lea debe saber sobre el pueblo Saharahui.

  • Algo fundamental y que la gente tiene que saber es que la situación del Sahara occidental sigue sin haberse resuelto y, como no, España tiene mucho que ver con eso. Muchas personas siguen viviendo en campos de refugiados. Aunque parezca mentira todas las personas podemos aportar algo.

OLAF Y EL CUIDADO DEL PLANETA

No queremos acabar la entrevista sin preguntarte sobre qué haces en tu día a día por el cuidado del planeta. 

  • Pues a mi medida intento ser consciente de cada acto que hago día a día para que afecte lo menos posible, desde no mover el coche si no es necesario a no comprar algo si verdaderamente no lo necesito.

¿Intentas consumir poco plástico de un solo uso? Si es así tienes algún consejo para las personas que te lean, que pueda servir de inspiración.

  • Pues sí, el tema del plástico ya sabemos que es muy complejo, pero sí, mi reducción de consumo de plástico es severa desde hace ya años, y la reutilización de cosas es el pan de cada día en casa. Un consejo típico que le doy a la gente que me pregunta es que yo compro la pasta Barilla solo porque va envasada en cartón. Simplemente.

Una última cosa que te gustaría decir a la gente que te lea…

  • Disfruta de la vida, pero aporta y ayuda.

Olaf, muchísimas gracias por tu tiempo y tus respuestas. Gracias por ser inspiración y transmitir tan buena energía.

Si quieres conocer a Olaf y su proyecto puedes entrar en su página de Instagram. Si además te interesaría participar como voluntaria o voluntario en la próxima edición de Looking Smile en la playa de Berria el verano que viene, sólo tienes que poner atención a lo que publiquen en sus redes. El cambio y la transformación vienen de los pequeños gestos, y muchos de estos pequeños gestos vienen de gente aparentemente pequeña, pero que en el fondo son muy grandes, como Olaf.

Olaf, un alma surfera y solidaria. Looking smile Leer más »

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