¿cómo afecta el capitalismo y el consumismo a nuestro planeta?

¿CÓMO AFECTA EL CAPITALISMO Y EL CONSUMISMO A NUESTRO PLANETA?

Introducción

Vivimos en un mundo que gira muy rápido y necesitamos estar siempre a la última en cuanto a moda, tecnología…Porque si no lo hacemos pueden tacharnos de “carcas” y anticuad@s.

Parece que no hay lugar para las cosas viejas o de otra década. Esto nos lleva a un escenario donde solo consumimos, la mayoría de las veces de manera desmesurada sin pararnos a preguntarnos de dónde viene lo que compramos o si realmente lo necesitamos. Este consumismo es el resultado de la economía capitalista que impera en el planeta. Pero ¿qué es el capitalismo? ¿Qué relación hay entre consumismo y capitalismo? Os damos unas pinceladas a continuación.

Fuente: ESIC

¿Qué es el capitalismo?

El capitalismo es un sistema económico y social en que los medios de producción deben ser propiedad privada, es decir, deben pertenecer a personas y no a una organización como el Estado.

El capitalismo considera que el mercado es el mejor mecanismo para llevarlo a cabo, por ello cree conveniente promover la propiedad privada y la competencia y estudia la mejor forma de satisfacer las necesidades humanas con los recursos limitados que disponemos.

Los factores fundamentales de la producción son el trabajo y el capital. La actividad económica se desarrolla de tal manera que las personas que gestionan los medios de producción puedan obtener un beneficio económico y aumentar su capital.

De todo esto podemos deducir que el consumo es un fenómeno que se produce como consecuencia del capitalismo. No tendría sentido producir si no se consume lo producido.

Fuente: carro de combate

¿Cómo afecta todo esto al medio ambiente?

No es difícil imaginar que en un sistema donde lo más importante es generar riqueza económica y consumir la naturaleza no va a salir bien parada.

Según un informe publicado en lamarea.com nos advierten que existe una amenaza para la biodiversidad debido al uso que hacemos de la tierra y el mar.

Además, cada año se extraen alrededor de 60000 millones de toneladas de recursos del planeta. Más del doble que hace 4 décadas.

Más del 85% de los humedales que había a principios del siglo XVlll han desaparecido. Estos son clave en la lucha contra el cambio climático.

Podemos seguir con más datos:

La mitad de la expansión agrícola ha ocurrido a costa de los bosques.

La tercera parte de la pesca mundial es ilegal…

¿seguimos?…

Está claro que este es un sistema muy cómodo para el ser humano pero tremendamente perjudicial para el planeta. Afortunadamente hay muchas voces alzándose en contra pero nos encontramos con la oposición de intereses privados.

Solo si renunciamos a ciertos hábitos y comportamientos podremos evitar deforestaciones, agotamiento de recursos naturales que para ser extraídos utiliza mano de obra barata, contaminación….

Porque el cambio climático lo está provocando el ser humano y solo el ser humano es capaz de revertirlo.

Fuente: INEDITVIABLE

Obsolescencia programada

Esta también es una cuestión muy ligada al consumismo.

¿Cada cuánto tiempo cambias de móvil? ¿Notas que los electrodomésticos se estropean antes y debes cambiarlos?

Este es un concepto que antiguamente no existía. Los aparatos de nuestros hogares duraban años y años y muchas veces nuestros padres y abuelos los cambiaban más por aburrimiento que porque no funcionaran…

La obsolescencia programada es un fenómeno en el que los aparatos y objetos electrónicos dejan de funcionar de manera deliberada por parte del fabricante para que tengas que reponerlo en un periodo de tiempo que puede considerarse corto o después de haberlo utilizado un número determinado de veces. Aumenta con los años y tiene graves consecuencias para el medio ambiente, pues aumenta la basura tecnológica.

Para un sistema consumista no tiene sentido un mundo donde los productos son infinitos…

Como consumidores responsables, cada vez que cambiamos de móvil, si este no se ha roto deberíamos preguntarnos si realmente necesitamos cambiarlo por necesidad o por ir a la última moda. Tanto en el caso de los móviles como en el caso de otros aparatos electrónicos y electrodomésticos, podríamos buscar la opción de repararlo. Con esta acción estaríamos evitando toneladas de basura electrónica.

Greenwashing

Otra cara de esta cultura del consumismo es el llamado Greenwashing.

El Greenwashing es una práctica de marketing verde destinada a crear una imagen ilusoria de responsabilidad ecológica. Es decir, muchas empresas fingen que se preocupan por el medio ambiente cuando realmente sus actividades son perjudiciales para este.

Hay un creciente escepticismo por parte de los consumidores debido a estas prácticas de greenwashing que ha servido para debilitar a las marcas que realmente son respetuosas con el medio ambiente.

Ligado a esto, estaría el caso de los países del norte o “primer mundo”, que llevan sus fábricas a países más pobres para poder así decir que ellos no contaminan…Además les sale redondo el asunto: sus habitantes no se ven afectados por un tema de contaminación y se ahorran millones en salarios ya que a los trabajadores de las fábricas de estos países más pobres les pagan una miseria…Todo un ejemplo de cinismo.

La regla de las 5 erres de la ecología

Si llevas conociendo Ola sin Plástico un tiempo seguro que nos has oído hablar de esta regla tan importante.

Las claves para una sociedad más sostenible pasa por esta “regla”: REDUCIR, REUTILIZAR, RECHAZAR, REPARAR y si no queda más remedio RECICLAR

REDUCIR: Esto quiere decir consumir menos, tanto en objetos como en energía. De este modo, contaminaremos menos y generaremos menos basura

REUTILIZAR: Con esto nos referimos a alargar la vida útil de un producto sea de la naturaleza que sea o bien aprovecharlos para que tengan otra utilidad y así evitar desecharlos. Con un poco de imaginación podemos dar una segunda vida a cualquier objeto. Aumentaremos nuestra creatividad y seremos l@s más originales!

RECHAZAR: Es decir no a lo que no necesitamos realmente, es decir no a aquello que es perjudicial para el medioambiente. Antes de comprar algo, por ejemplo una pantalón nuevo puedo preguntarme: ¿lo necesito realmente? ¿Qué impacto ha tenido su producción? Esto es solo por poner un ejemplo

REPARAR: En esta sociedad de usar y tirar a veces se olvida que las cosas se pueden reparar, a veces con algo tan sencillo como cambiar una pieza el objeto puede durar muchos años más. También cuidar las cosas para que duren más tiempo, limpiándolas, respetando las formas de mantenimiento…

RECICLAR: Se trata de rescatar lo máximo posible de un material que ya no sirve para nada y convertirlo en un producto nuevo. El problema viene cuando las personas que reciclamos pensamos que esto se va a llevar a cabo y en muchos pueblos los desechos de los contenedores (de diferentes colores) van a parar al mismo sitio…

Reflexión final

Consumir y estrenar ropa, móviles, aparatos electrónicos…. Nos gusta a tod@s, nos hace sentir bien saber que vamos a la última moda e incluso podemos fardar en redes.

Pero tod@s sabemos que eso no da la felicidad, es solamente un placer pasajero que pasados unos días se desvanece.

Y si lo sabemos, ¿por qué lo seguimos haciendo? ¿Por ser aceptad@s? ¿Por encajar en este mundo tan consumista y muchas veces tan superficial?

Párate a pensar en los que te hace realmente feliz y descubrirás que son sobre todo esos MOMENTOS con las personas que quieres y no esas COSAS que te compras de vez en cuando.

Consumamos con cabeza, pensando en las consecuencias que traen nuestros actos y disfrutemos del tiempo libre que tenemos dando un paseo, tomando un café o hablando con esa persona tan especial. Seremos más felices y encima nos saldrá más barato.

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primavera en llamas

PRIMAVERA EN LLAMAS

Introducción

Con la llegada de la primavera y el clima cálido, es natural que muchas personas opten por pasar más tiempo al aire libre, ya sea disfrutando de un picnic en el parque, dando un paseo por la playa o simplemente relajándose en el jardín. Sin embargo, este aumento de actividades al aire libre también conlleva un aumento en un problema ambiental persistente: la contaminación causada por las colillas de cigarrillos.

Problemática

Las colillas de cigarrillos son uno de los desechos más comunes y perjudiciales que se encuentran en el medio ambiente. Aunque pueden parecer pequeñas e inofensivas, estas diminutas piezas de filtro están compuestas principalmente de acetato de celulosa, un tipo de plástico que tarda años, e incluso décadas, en descomponerse por completo. Como resultado, las colillas de cigarrillos contaminan nuestros suelos, cuerpos de agua y ecosistemas naturales durante períodos prolongados, lo que representa una amenaza significativa para la vida silvestre y el medio ambiente en general.

Además, uno de los mayores peligros asociados a los cigarrillos es su capacidad para provocar incendios forestales. Cuando se arrojan imprudentemente en áreas vegetales como bosques o praderas las colillas aún encendidas pueden actuar como una fuente de ignición, desencadenando incendios devastadores que arrasan con la vida vegetal, la fauna y las propiedades circundantes, sobre todo en zonas que están más afectadas por las sequías cada vez más frecuentes y persistentes. Estos incendios no solo representan un riesgo para la seguridad pública, sino que también causan daños irreparables a los ecosistemas naturales y contribuyen significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero y al cambio climático.

Fuente: Aseca

Industria tabaquera

Por su parte, la industria del tabaco desempeña un papel crucial en la continuación de este problema ambiental. A pesar de los avances en la conciencia ambiental y las regulaciones gubernamentales, muchas empresas tabacaleras continúan produciendo cigarrillos con filtros de acetato de celulosa, sin considerar adecuadamente el impacto ambiental de sus productos, además de contribuir a la explotación laboral en países en vías de desarrollo.

Soluciones

Desde Ola Sin Plástico te aconsejamos tomar ciertas medidas al respecto, para que lleves a cabo a nivel personal y que lo transmitas a tu entorno:

  • Asegúrate de que tú o tus compañeros desecháis las colillas de cigarrillos de manera responsable. Una forma de hacerlo podría ser llevando contigo un pequeño contenedor portátil para colillas, cenicero de bolsillo o utilizando ceniceros públicos para depositarlas.
  • Nunca arrojes las colillas al suelo, especialmente en áreas naturales o cerca de ríos, lagos o el mar.
  • Considera reducir gradualmente tu consumo de cigarrillos. Además del medio ambiente, tu salud te lo agradecerá.
  • Únete a iniciativas locales de limpieza de playas, parques y otras áreas públicas para recoger colillas de cigarrillos y otros desechos. O puedes empezar por recoger las que encuentres en tu entorno cuando vayas paseando.

Colillatón

El 31 de mayo y el 1 de Junio de este año nuestr@s compañer@s de Surfrider en colaboración con distintas asociaciones del estados entre las que se encuentra Ola Sin Plástico va a organizar una macro-recogida de colillas. Lo han denominado COLILLATÓN. Va a consistir en recoger el mayor número de colillas posible en una hora y hacer un recuento posteriormente.

Queremos atraer al mayor número de personas posible para poder calar en la sociedad y cuantificar cuántas colillas acaban en el suelo

Ola sin Plástico organizará la recogida el sábado 1 de junio, previsiblemente en el paseo y playa de Ereaga (Getxo). Un lugar muy frecuentado y que sabemos estará lleno de colillas. Aún está por confirmar el lugar, así que si estáis interesad@s estad atent@s a nuestras redes ; de todas maneras os lo haremos saber.

¡Animaos a participar!

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Pellets, un problema del pasado y del futuro

PELLETS, UN PROBLEMA DEL PASADO Y DEL FUTURO

Introducción

Hace casi 3 meses conocíamos la noticia sobre un barco que había perdido una carga de varios contenedores con sacos de pellets entre otras cosas.

Fue entonces cuando todas las alarmas saltaron y de pronto todo el mundo quería saber qué eran esas bolitas y cómo nos podían afectar. Desde Ola sin Plástico vivimos unos días de mucha incertidumbre intentando dar respuesta a todas las personas que nos escribían y poniéndonos en contacto con otras asociaciones para ver qué podíamos hacer entre tod@s si esas bolitas llegaban a nuestras costas.

Este mes os queremos contar cómo vivimos aquellos primeros días y cómo está la situación ahora mismo en nuestro territorio.

¿Qué son los pellets?

Cuando nos enteramos de lo que había pasado en Galicia todas las personas que conformamos Ola sin Plástico por desgracia ya conocíamos lo que son estas bolitas de plástico puesto que las encontramos en todas las limpiezas en mayor o menor cantidad.

Un pellet o lágrima de sirena es un tipo de plástico fabricado principalmente con polietileno, polipropileno y poliestireno. Es un microplástico de origen primario, es decir, se fabrica tal cual. No es el resultado de la degradación y descomposición en plásticos más pequeños como es el caso de los secundarios. Estos pellets se utilizan en la fabricación de botellas de plástico, envases de alimentos, cubos…y otros materiales sanitarios.

No son tóxicos en sí, pero pueden ser confundidos por los animales con comida causándoles diferentes patologías incluso la muerte.

Hay algún estudio que indica que el polietileno al degradarse con el sol emite gas etileno a la atmósfera…esto nos lleva a pensar que aún no sabemos todo el alcance de contaminación que tienen estas bolitas.

¿Qué pasó en enero?

Bueno, deberíamos decir en diciembre, que fue cuando ocurrió el desastre; aunque la mayoría de nosotr@s no lo supimos hasta 1 mes más tarde.

El 8 de diciembre de 2023 el buque Toconao perdió seis contenedores frente a las costas de Portugal. Estos contenedores albergaban en su interior más de 1000 sacos de pellets de 25 kg cada uno (y otros materiales) que fueron llegando a las costas gallegas días más tarde.

La empresa encargada de fabricar estos pellets tiene sede en Polonia pero la empresa que los transportaba era danesa y la propietaria del buque tenía su sede en Bermudas, por lo que os podéis imaginar qué es lo que pasó: que nadie se hizo responsable.

Vamos a centrarnos en los que pasó aquí aquellos días de enero. Sabemos que en Galicia enseguida muchos voluntarios se volcaron en limpiar las playas y que gracias a ellos se evitó un desastre mayor. Aquí en País Vasco, varias asociaciones nos pusimos en contacto para ver qué podíamos hacer y aunar fuerzas para contactar con las distintas diputaciones. La idea era estar preparadas y tener una base en común para coordinarnos. Hicimos un pequeño boceto con recomendaciones básicas y nos dividimos las playas que pudimos para poder vigilar la posible llegada de las lágrimas de sirena.

La semana del 8 de enero las redes sociales y la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico echaba humo. No había tiempo material para poder responder tanta demanda de información. Nosotras fuimos contestando con lo que nos iban informando otras asociaciones gracias a poder poner en común toda la información que iba llegando.

El 11 de enero nuestro compañero Aketza de Goazen Up junto con otras personas fueron con una embarcación a hacer un muestreo por la costa entre Plentzia y El Abra y afortunadamente no encontraron nada.

Días después en Gipuzkoa activaron el plan de emergencia ambiental y pidieron a la ciudadanía no acudir a las playas a limpiar.

Playa de Barrika

Situación ahora

Lo que sabemos con respecto a Galicia es un poco confuso, ya que unos medios dicen que se ha recogido el equivalente a unos 125 sacos mientras otros medios dicen que han sido 200…

Aquí en las costas vascas la última información que tenemos es que puede que lleguen pellets pero no de la forma masiva que han llegado a Galicia. Puede que vayan llegando poco a poco confundiéndose con el resto de pellets que suele haber en las playas.

También se ha desactivado el plan de emergencia ambiental, por lo que es posible acudir de nuevo a los arenales a practicar cualquier actividad. Esto incluye los muestreos que realizan desde diversos ámbitos científicos que desde mediados de enero se habían visto paralizados.

Limpieza Barrika 25.02.24

Este día hemos llevado a cabo nuestra limpieza y el resultado ha sido desolador. Si bien no se han recogido muchos kilos de basura (unos 58 en total) la cantidad de microplásticos y pellets era alarmante. Cada ola que llegaba a la arena dejaba atrás un rastro de estos materiales. Muy complicados de recoger.

Las lagrimas de sirena antiguas se mezclaban con las más recientes. Esto nos lleva a pensar que las más nuevas quizás pueden provenir del barco de Galicia pero no lo sabemos a ciencia cierta.

Pellets encontrados en la playa de Barrika

Un gran problema

Aunque estos materiales sean diminutos constituyen un gran problema al cual es muy complicado hacer frente.

Encontrarse pellets y otros microplásticos es muy común en nuestros arenales. No hay playa que no tenga. El problema se agrava cuando además son muy difíciles de eliminar ya que aunque los ayuntamientos pasen máquinas estos plásticos se quedan en la arena porque son muy pequeños.

Debemos exigir medidas para poder eliminar todos los que podamos pero no solo en las playas si no también en el origen, buscando otras alternativas para fabricar estos productos o dejando de consumir tanto plástico.

Mientras tanto seguiremos vigilantes, intentando concienciar y dar respuesta a esa ciudadanía que va despertando.

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la otra cara del carnaval

LA OTRA CARA DEL CARNAVAL

Introducción

Desde el 8 al 14 de febrero se celebra una de las fiestas más populares y divertidas del año, los Carnavales. Sin embargo, estas fiestas repletas de cabalgatas y comparsas traen consigo un aumento del consumo y, por ende, un aumento de la cantidad de residuos desechados generando un gran impacto en nuestro entorno.

Pre-Carnaval

La primera actividad con la que comienzan estas fiestas es con el ritual de pensar en el disfraz del año. Es aquí donde comienza el despilfarro. Normalmente la gente tiende a disfrazarse a la última moda, lo que hace que sea necesario cambiar de disfraz todos los años, algunos incluso llegando a utilizar un disfraz diferente cada día que sale. El problema de esto es que, en el mejor de los casos, todos esos disfraces inservibles terminan en nuestro fondo de armario ocupando espacio, en el peor, terminan siendo desechados generando toneladas de residuos anuales en textil y plástico procedente de los accesorios.

La forma de evitar esto empieza en la planificación. Lo primero que se puede hacer es intentar pensar en ideas atemporales y que verdaderamente nos gusten, para evitar que estas puedan perder la gracia o el sentido con los años, y que de esa forma sea más fácil reutilizar el mismo disfraz durante diferentes años. Además, cuanto con más tiempo se planifique más fácil será encontrar productos de calidad que duren.

Otra cosa que tener en cuenta es que siempre será mejor si customizamos nosotros mismos el disfraz que si lo compramos ya hecho, puesto que, en la mayoría de los casos, estas prendas no suelen tener buena calidad y suelen estar montados en una sola pieza, imposibilitando la reutilización de algunas prendas para poder generar un nuevo disfraz. También hay que tener en cuenta que, de esta forma, es más fácil poder utilizar prendas que ya tengamos en casa, además de sentirnos más cómodos.

Como último punto relacionado con este aspecto, otra forma de reducir este desecho es pedir prestados disfraces a amigos o familiares, y de la misma forma, prestar los nuestros a otras personas, evitando así cansarnos de usar siempre los mismos disfraces.

Post-Carnaval

Las dos noches de Carnaval dejaron un total de 12.000 kilos de basura”, los trabajadores recogieron cientos de kilos de basura en siete horas” o “necesario dispositivo especial de limpieza durante los días de Carnaval” son algunos de los titulares que se pueden ver tras la celebración de Carnavales año tras año.

A lo largo de estas fechas la cantidad de residuos aumenta de forma considerable. Debido a que la gran mayoría de la gente pasa el día en la calle, se generan muchísimos kilos de desechos de alimentos y bebidas, restos tóxicos de disfraces, purpurina o restos de maquillaje, entre otros, que acaban en el suelo de las calles.

Además, gran parte de los residuos generados (siendo plásticos la mayoría) pueden acabar en el alcantarillado de la ciudad, pudiendo acabar en el mar generando graves problemas sobre los ecosistemas marinos. Aparte de la contaminación del agua debido a los tóxicos procedentes de los materiales plásticos, los animales pueden quedarse atrapados o enredados en los mismos o incluso ingerirlos pudiendo entrar en la cadena alimentaria.

Fuente: el correo

Otro problema ambiental procedente de los Carnavales es la contaminación del aire debido a los fuegos artificiales que se emplean. Estos liberan dióxido de azufre y monóxido de carbono, dos químicos contaminantes que pueden afectar de forma negativa en la salud del ser humano y medioambiental.

Conclusión

Pasarlo bien no es sinónimo de despilfarro y contaminación, por ello, estos carnavales llamamos a la concienciación.

Por un lado, procura tener un pequeño fondo de armario con un par de disfraces que puedan reutilizarse y modificarse sin la necesidad de producir más residuos, te sentirás más cómodo y harás un favor al planeta. Por otro lado, cuando ya estés de fiesta, procura no utilizar vasos desechables y deposita los residuos que generes en los contenedores correspondientes, de esta forma, además de contribuir al reciclaje y reducir la contaminación también harás un favor a los servicios de limpieza del día siguiente, facilitándoles el trabajo a realizar.

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el coste social y medioambiental de la ropa barata

EL COSTE SOCIAL Y MEDIOAMBIENTAL DE LA ROPA BARATA

Introducción

Ya es enero y eso es sinónimo de rebajas en moda. Muchas personas se lanzan a la calle o al centro comercial en busca del «chollo» . Unas veces por necesidad, otras por capricho…. En la mayoría de los casos son días de compras sin medida, ya que afortunadamente gran parte de nosotr@s tenemos de todo y muchas veces compramos porque está rebajado y no porque realmente lo necesitemos. Además la mayoría de estas compras las hacemos en tiendas donde su producto es el «fast fashion».

Desde Ola sin Plástico queremos haceros pensar en todo el proceso por el que tiene que pasar una prenda, desde que se fabrica hasta que ya la retiramos. Todo esto tiene un impacto, tanto social como ambiental; os contamos a continuación.

Fast fashion

Lo primero que haremos es definir qué es la «Ropa Rápida» o «Fast Fashion». Según datos de AEMA, cada europeo compra al año 6 kg de ropa y casi la mitad de lo que compramos lo desechamos antes de llegar al año. Este el concepto de ropa rápida. Consumimos mucha ropa en poco espacio de tiempo. A esto hay que sumarle que la mayoría de estas prendas son de baja calidad, hechas con frecuencia con tejidos sintéticos como el poliéster, lo que hace que no sean duraderas y las tengamos que retirar pasado poco tiempo.

Coste social

Este es un tema que daría para otro artículo así que intentaremos ser breves.

La mayoría de esta ropa se fabrica en países donde las condiciones laborales están muy por debajo de lo que debería ser. Sobre todo mujeres pero también niñ@s trabajan a destajo durante muchas horas al día por un sueldo miserable.

Seguro que recordáis la catástrofe que ocurrió hace años en Bangladesh donde un edificio de ocho plantas que albergaba varios talleres de industria textil se derrumbó.

Los trabajadores ya habían dado la voz de alarma de que algo no iba bien pero los dueños les obligaron a seguir trabajando. Muchas personas fallecieron.

Podéis visitar la página ropalimpia.org para informaros sobre las asociaciones trabajan para mejorar las condiciones laborales y empoderar a las personas que trabajan en la industria global de la confección.

Coste medioambiental.

Cada vez más datos corroboran que la industria textil es una de las más contaminantes del planeta y esto está influyendo en el cambio climático.

Se produce contaminación en todas las «etapas» : desde la fabricación de la prenda, transporte de la misma, uso y desecho.

Fabricación

El sector textil ocupa el tercer puesto entre los sectores que más agua consumen y con mayor uso de suelo. La mayor parte del impacto medioambiental se produce durante la fabricación, es decir, desde la extracción de materiales hasta que sale de la fábrica.

Por ejemplo, para elaborar cada par de pantalones vaqueros se emplean más de 3000 litros de agua. Una camiseta, unos 2700 litros…

Además, los tintes utilizados son vertidos tóxicos que contaminan todo a su paso

Por otra parte, el material del que están hechas nuestras prendas también influye en el medio ambiente.

Las prendas sintéticas vienen de los combustibles fósiles con la contaminación que ello conlleva. Lo que ocurre es que son más baratas y fáciles de adquirir.

Los 2 materiales sintéticos más utilizados son el nailon y el poliéster.

El nailon crea óxido nítrico, un gas de efecto invernadero 310 veces más potente que el dióxido de carbono.

El poliéster utiliza grandes cantidades de agua para su refrigeración y los lubricantes utilizados en su producción son muy contaminantes.

Por otra parte, la extracción de materias primas naturales como el algodón conlleva un coste ambiental significativo. Su siembra va de la mano con el uso de pesticidas y fertilizantes perjudiciales para el suelo.

Además durante la producción se utiliza energía que se traduce en emisiones de CO2.

Fuente: Sostenible o sustentable

Transporte

La industria de la moda rápida necesita el avión como medio de transporte para que su producto llegue cuanto antes al consumidor. En 2022 tan solo en la UE se importaron y exportaron 700000 toneladas de ropa, textiles y calzado por vía aérea. Esto equivale a unos 20 vuelos diarios únicamente con artículos de moda.

Un dato sorprendente es que la mayor parte de este transporte aéreo se produce en España con Inditex como uno de sus principales clientes. Esto provoca grandes emisiones de CO2 a la atmósfera.

Según un informe de la Conferencia de la ONU, «la industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos»

Utilización

Seguimos con nuestra «ruta» por las etapas de la prenda. Cuando utilizamos nuestra ropa, más bien, cuando la lavamos, si está hecha con materiales sintéticos, estaremos desechando miles de microfibras (microplásticos) por el desagüe. Esto implica la contaminación de nuestros mares y océanos. Según la FAO hay microplásticos en 800 especies marinas. Si queréis saber más sobre este tema podéis leer nuestro artículo sobre microplásticos.

Desecho

Y llegó el momento de deshacernos de esa camiseta, esos pantalones… ¿Porque está viejo? ¿Porque ha pasado de moda? Cada vez los retiramos antes. Según datos de la AEMA no usamos el 21% de la ropa que tenemos y casi la mitad de lo que compramos lo desechamos antes de llegar al año. Está claro que lo que menos impacto genera es alargar la vida útil de la prenda.

La manera que tenemos de deshacernos de nuestra ropa no deseada ha cambiado a lo largo de los años. Anteriormente había una tendencia a donar entre familiares y amigos. Actualmente esto no se da tanto también en parte porque la mala calidad de ciertas prendas hace inviable continuar usándola. Globalmente menos del 1% de la ropa se recicla. Existe una «necesidad» de mezclar varios tejidos y una tela mezclada no se puede reciclar.

Los tejidos sintéticos son reciclables pero no biodegradables.

Por otra parte, muchos solemos pensar que meter nuestra ropa usada en los contenedores dispuestos para ello hará que esta sea utilizada por personas con menos recursos. La realidad es que muchas de estas prendas acaban en contenedores en países poco desarrollados convirtiéndose en verdaderos vertederos.

Fuente: El periódico. Vertedero de ropa barata

Para pensar…

Con toda esta información, desde Ola sin Plástico os animamos a ser un poco más sostenible con la ropa que adquirimos. Por eso nuestro consejo siempre será reducir el número de prendas que compramos (llama mucho la atención la cantidad de ropa que compramos y no la sacamos del armario); solo basta con pensar ¿realmente lo necesito? También reutilizar la que ya tenemos. Un ropa de calidad siempre nos durará más y en mejores condiciones que una tela barata que nos haya costado unos pocos euros. También podemos cuidar la ropa durante el lavado con detergentes no abrasivos y escoger telas ecológicas.

Si este tema os interesa os animamos a que entréis en la página carrodecombate.com, donde os explicarán más sobre la «moda basura» y encontraréis artículos muy interesantes sobre este y otros temas.

¡Cuidar de lo que más queremos no tiene precio!

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El Grinch de las navidades

EL GRINCH DE LAS NAVIDADES

Introducción

Todos recordamos al Grinch, aquel personaje representado como un duende verde cascarrabias obsesionado con fastidiar las Navidades. Evidentemente, esto es una fantasía irreal; sin embargo, se podría decir que a día de hoy existe un “ser maligno” similar: el aumento desmesurado de consumo característico de esta época.

Consumo Excesivo

Es indudable que durante las Navidades el consumo se dispara, lo que tiene un impacto negativo directo sobre el medioambiente. Las tradicionales comidas y cenas desmesuradas, junto con las compras navideñas para comprar regalos para toda la familia y amigos, se unen a la euforia del famoso Black Friday, impulsando a la sociedad a un consumismo sin medida que cada año comienza antes.
De esta forma,días como el Black Friday favorecen una forma de consumo a gran escala no sostenible, generando millones de residuos que aceleran el deterioro del planeta empeorando la crisis climática a la que nos enfrentamos.

Fuente: El porvenir

Luces de Navidad

A esto habría que añadir el hecho de que,desde finales de noviembre hasta el día de Reyes, el alumbrado navideño inunda las calles, plazas y edificios en todas las ciudades del país. Cada año se están llevando a cabo mayores medidas de ahorro energético;sin embargo,el derroche energético que se da en estas fechas sigue siendo una realidad a día de hoy.
Estas luces navideñas están encendidas durante 6 horas diarias, aumentando a 8 horas diarias los fines de semana y días festivos, lo que genera un gran gasto energético y emisiones de gases de efecto invernadero ya que la mayor parte de la electricidad empleada proviene de fuentes fósiles.
Todo esto genera una contaminación lumínica que tiene efectos directos e indirectos sobre el ser humano y el medio ambiente.Por una parte, puede perturbar la intimidad y salud de las personas provocando insomnio o daños en la visión debido a los deslumbramientos.Por otro lado, en cuanto a los efectos ambientales, cabe destacar la perturbación a los ecosistemas y ciclo de vida de diferentes insectos, además del resplandor luminoso nocturno, también denominado como sky glow, que se trata del brillo en el cielo que se aprecia durante las noches en los núcleos urbanos debido a la luz artificial de los sistemas de alumbrado. Además, cabe destacar el consumo energético que se da en los hogares con todas las luces de decoración (en la fachada,el Belén,el árbol de Navidad,etc…).

Fuente: Instituto para la sostenibilidad en Bizkaia.

Todo esto se da al mismo tiempo que las campañas de concienciación sobre la pobreza energética, lo cual parece paradójico dado que, según datos de Eustat de 2020 el 9,1%de la población española no puede pagar la factura energética y termina optando por no encender la calefacción durante las noches más frías de invierno.

Alternativas

Para poder hacer frente a este consumismo excesivo y derroche energético que se da en estas fechas navideñas existen una serie de medidas que se pueden llevar a cabo,tanto de forma individual como a nivel global:

Acotar el uso de las luces navideñas, encendiéndolas únicamente los días festivos y reduciendo el número de horas diarias que estén activas.

– Utilizar bombillas LED.

– Optar por comprar productos de segunda mano, para hacer frente al gasto y fabricación de nuevas materias primas.

– Regalar bienes no materiales (entradas a conciertos,visita a museos,etc.)

Evitar realizar compras compulsivas impulsadas por el ambiente.

Conclusión

Como se ha visto reflejado en el artículo, estamos inmersos en un consumismo constante que se incrementa en épocas festivas como las Navidades,lo que afecta de forma negativa tanto al medio ambiente como al ser humano.
Parece mentira que en pleno siglo XXI nueve de cada diez personas no se puedan permitir tener la temperatura mínima que recomienda la Organización Mundial de la Salud en los hogares en invierno, mientras que por otro lado se está derrochando la energía. Estamos viendo cómo la crisis climática avanza a pasos agigantados y,en vez de poner soluciones a esto, parece que nuestro único problema es ser la ciudad mejor iluminada y con el árbol navideño más grande en estas épocas.

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