Ecoideas para llevar una vida más sostenible y cuidar del planeta Tierra. Las sugerencias que te hacemos están relacionadas con pequeños hábitos que puedes cambiar en tu día a día y que a la larga tendrán un impacto muy positivo en tu entorno natural y, al mismo tiempo, en tu salud y la de tu familia.

Sabemos que te importa el medio ambiente, que quieres ir al campo y encontrar todo limpio, que los ríos estén libres de basura y que las playas estén lo más salvajes y libres de residuos posible. También sabemos que la suma de millones de personas cambiando sus rutinas para consumir de un modo más responsable es una de las claves para lograr un planeta mucho más sostenible. Nuestras ecoideas te ayudarán a dar esos pequeños pasos hacia un cambio de consumo. Sabemos que romper con los hábitos a veces se hace duro, por eso estamos aquí, para ayudarte en el proceso.

ecoideas

Los plásticos que nos comemos

Maite Pelayo Blas

LOS PLÁSTICOS QUE NOS COMEMOS

Los residuos plásticos son un problema global de gran impacto medioambiental que afecta a nuestra salud y requiere corresponsabilidad colectiva 

Los plásticos están presentes en nuestras vidas, en objetos de uso cotidiano, en la ropa de fibras sintéticas, en las artes de pesca, en las bolsas, cubiertos, vasos y platos desechables, en globos, neumáticos, en algunos cosméticos… Están en el aire, en el agua, en el mar, en los alimentos… un material muy difícil de eliminar del entorno, un residuo que tiene una vida muy larga y que se va fragmentando en trozos cada vez más pequeños hasta hacerse prácticamente invisible permaneciendo durante cientos de años

La “era del plástico”

La alerta saltó hace unos años cuando una investigación de Orb Media advirtió de que fragmentos muy pequeños de plásticos estaban presentes en el agua del grifo de todo el mundo. Desde entonces, múltiples estudios han corroborado una realidad alarmante: vivimos en la “era del plástico”, miramos alrededor y realmente estamos rodeados de plástico que vemos y también que no vemos, un material que, además, aún se recicla poco, eso en el caso de que sea reciclable. 

Más de 400 millones de toneladas de plástico se producen en el mundo cada año, de las cuales menos del 10% se recicla. Alrededor de 11 millones de toneladas acaban cada año en lagos, ríos y mares, lo cual equivale aproximadamente al peso de 2.200 torres Eiffel juntas, según Naciones Unidas (2025). Y ese plástico no desaparece, sino que se desintegra en partículas pequeñísimas que se introducen en el medio ambiente a nivel global y se extienden en toda la cadena alimentaria desde el agua al aire y a los alimentos afectando a la salud del planeta, de los animales y de las personas. 

Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico del tamaño de una milésima de milímetro llegan a los alimentos, el agua y el aire. Se calcula, según esas mismas fuentes oficiales, que cada habitante del planeta consume más de 50.000 partículas de plástico al año, y muchas más si se tiene en cuenta la inhalación. 

Respecto a las fuentes de esos microplásticos es sorprendente ver que aunque pensamos en objetos de plástico, como por ejemplo bolsas o envases, se ha visto que las fibras de la ropa al lavado incluso la fricción del uso de los neumáticos pueden desprender gran cantidad de partículas de plástico al medio ambiente.

Goazen Up Arrigunaga

Impacto en el medio ambiente y en nuestra salud

Una lavadora puede liberar hasta 700.000 microfibras en cada lavado. Ese agua va a los sistemas de depuración pero los fragmentos son tan pequeños que los sistemas de filtrado no los eliminan y acaban en ríos, pantanos y océanos… También los microplásticos generados por los neumáticos son arrastrados por las lluvias y terminan en el mar, las redes y artes de pesca fragmentadas, las aguas residuales…¡el mar es el gran receptor de residuos plásticos afectando a su flora y fauna con un enorme impacto en los ecosistemas oceánicos!

Una vez que están en el mar, el plancton y los organismos filtradores, como los mejillones, al filtrar tantos litros de agua, concentran los microplásticos en sus organismos sin eliminarlos de tal manera que el pez grande va comiéndose al chico y va cada vez concentrando más esos microplásticos que finalmente acaban en nuestro plato. 

Porque precisamente son los seres marinos de los que también nos alimentamos los que están mostrando mayor nivel de concentración de microplásticos. Pero no solo ellos, alimentos como la sal, la miel, el té o el arroz han resultado tener gran cantidad de estos contaminantes. 

Las investigaciones han demostrado la presencia de micro y nanoplásticos (partículas aún más pequeñas) en nuestros órganos incluidos nuestros pulmones y el cerebro.

Realmente no se conoce todavía el alcance del plástico que estamos consumiendo y lo que preocupa, no sólo ese plástico como material que sí puede llegar a tener productos nocivos para la salud, sino que además tiene la capacidad de absorber, es decir de pegar otras sustancias químicas que pueden estar en el medioambiente como contaminantes persistentes nocivos para la salud y de actuar como una especie de caballo de Troya introduciéndose en nuestro organismo. El problema es realmente muy complejo.

De ahí que sea tan importante eliminarlo del medio marino, cuando aún es visible, evitando así que se fragmente y pase a formar parte de los ecosistemas retirando todo el plástico que podamos en nuestros paseos por la playa o el monte y, desde luego, cambiando algunos hábitos cotidianos. 

Lo que podemos hacer

Cambiar nuestra forma de consumo, reducir, reducir y reducir su uso : rechazarlos, no permitir la presencia de tantos plásticos en nuestra vida. Reutilizarlos y reciclar los plásticos…

  • La alimentación es un sector que utiliza muchísimos plásticos: 
  • Usar bolsas de tela si vamos a la compra
  • Comprar a granel evitando los alimentos sobreenvasados y plastificados. Gran parte del plástico fabricado se destina a envases alimentarios.
  • Utilizar botellas rellenables o beber agua del grifo.
  • Consumir alimentos locales y de temporada evitando los producidos en invernaderos.
  • Preferir el uso de plásticos biodegradables.
  • Reciclar los plásticos, aunque desgraciadamente las tasas de reciclaje siguen siendo bajas y su reciclado tiene aún muchas limitaciones económicas, logísticas y técnicas. 
  • El sector textil también es muy contaminante, utilizar prendas de materiales naturales como el algodón y no caer en la tentación del consumo impulsivo de ropa de usar y tirar. 
  • Paseos sin plástico: aprovechar los paseos por la playa para recoger plásticos cuando aún son visibles y retirarlos del entorno es una excelente forma de evitar que se fragmenten en el medio ambiente dañándolo de manera irreversible. La integración del deporte con la recogida de residuos se conoce como “plogging” : una disciplina nacida hace una década en Suecia que combina el deporte al aire libre, como correr o caminar, con la recogida de plásticos y basura del entorno. Esta práctica que fusiona plocka upp (recoger) y jogging (trotar), ideal para practicar en familia, es beneficiosa para la salud mientras cuida del medio ambiente.
Goazen Up Barrika

El futuro está en el ecodiseño

Además del uso de plásticos biodegradables  (se desintegran en pocos años en el medio ambiente) en sustitución de los convencionales es fundamental que se integre el fin de vida de estos materiales desde la propia concepción del producto. Esto implica priorizar la reutilización (envases retornables) y la durabilidad para minimizar residuos, además de reducir materia prima sin perder funcionalidad.

El ecodiseño también busca minimizar la liberación de microplásticos durante el uso por ejemplo evitando la liberación de microplásticos durante el uso y lavado de tejidos sintéticos.

Una sociedad más responsable con menor presencia de plásticos convencionales y con objetos diseñados desde el inicio para integrarse en ciclos de economía circular evitando la generación de residuos de larga duración es la mejor estrategia para conseguir a medio plazo un planeta más saludable libre de microplásticos. 

Macro, micro y nanoplásticos según su tamaño
Se trata de partículas muy pequeñas e incluso microscópicas que proceden, en parte, de la fragmentación de plásticos mayores visibles a simple vista. Por su difícil degradación, permanecen en el medio ambiente durante décadas incorporándose a la cadena alimentaria. Pueden introducirse en nuestro organismo mediante de los alimentos, pero también al inhalarlos o incluso a través de la piel.Aunque a menudo se habla, en general, de “microplásticos” (elegida palabra del año 2018) para englobarlos a todos, en realidad reciben diferentes nombres dependiendo de su tamaño:Macroplásticos: plásticos visibles con un tamaño superior a 5mm. Suelen tener origen en objetos grandes o en etapas iniciales de fragmentación.Microplásticos: fragmentos, fibras, esferas, gránulos, escamas… con tamaños entre 5 mm y una micra (0.001mm, es decir una milésima de milímetro). Nanoplásticos: fragmentos plásticos extremadamente pequeños, con un tamaño inferior a una micra del orden del nanómetro (millonésima de milímetro).La evidencia científica actual sobre la exposición y toxicidad de estos contaminantes es limitada aunque, según las últimas investigaciones, tendrían un triple efecto sobre la salud: como partículas físicas, como contaminantes químicos y como agentes microbiológicos por los posibles microorganismos que pueden proliferar en ellas.

Los plásticos que nos comemos Leer más »

La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares

La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares

Imagina lo siguiente: un pequeño barco, una persona pescadora con su red, y al día siguiente… parte de esa red ha desaparecido o se ha enganchado en el fondo del mar. Esa red que se perdió no desaparece por arte de magia: se queda en el agua, flotando o entre las piedras, atrapando peces, tortugas, aves marinas, entre otras especies. Esa es una red fantasma: un instrumento de pesca abandonado, perdido o descartado que sigue causando problemas en el mar.

Aunque muchas veces pensamos en la gran pesca cuando hablamos de contaminación por plásticos o material perdido, la pesca artesanal —aquella que realizan embarcaciones pequeñas, de bajo coste y cerca de la costa— también tiene su parte de responsabilidad. Y no por ser pequeña deja de generar un impacto importante.

¿Qué papel juega la pesca artesanal en este asunto?


Cuando una embarcación pequeña sale al mar con sus redes, trampas y anzuelos, la escala es mucho menor que la de los grandes buques, pero los riesgos siguen presentes. Las redes pueden perderse fácilmente por una boya suelta, un anclaje flojo, un enganche con las rocas o una tormenta inesperada, y muchas veces no hay una forma sencilla de recuperarlas. Tirarlas al mar o no preocuparse por rescatarlas acaba siendo la opción más rápida, y con el tiempo esas pequeñas pérdidas, repetidas por muchas embarcaciones, se acumulan y se transforman en un problema enorme: trozos de red, nailon y restos plásticos que se convierten en trampas acuáticas y que, poco a poco, se degradan hasta transformarse en microplásticos.

¿Qué efectos tienen estas redes fantasma en el mar y en nosotras y nosotros?


Las redes de pesca y los restos que quedan en el mar (trozos de nailon, anzuelos, boyas, cabos…), a pesar de ya no ser utilizados, siguen haciendo lo que fueron creados para hacer: atrapar. Una red perdida no deja de pescar por estar abandonada. Al contrario, puede seguir capturando peces, tortugas, delfines, aves marinas o incluso focas durante meses o años, en un proceso conocido como ghost fishing. Lo más triste es que esos animales quedan atrapados sin posibilidad de escapar, y la red continúa su ciclo, enredándose en otros organismos o desplazándose con las corrientes para repetir la historia en otro lugar.

Además, el daño no termina ahí. Cuando estas redes se asientan sobre los fondos marinos, aplastan corales, cubren praderas de posidonia y bloquean el paso de la luz, impidiendo que la vida marina crezca y se desarrolle. Con el tiempo, las fibras de plástico se van rompiendo en fragmentos cada vez más pequeños, hasta transformarse en microplásticos que se mezclan con el plancton y se cuelan en la cadena alimentaria. Así, lo que empezó como una red abandonada termina en el estómago de un pez y, con el tiempo, puede llegar también a nuestra alimentación.

Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin (Richardson, 2021) indica que más del 45 % de los macroplásticos que flotan en el océano proceden directamente de instrumentos de pesca perdidos o abandonados. Es decir, casi la mitad de la gran basura plástica que flota ahí fuera nació en cubierta.

Y si miramos más de cerca, el problema no se limita a las grandes redes. Los cabos de amarre, los restos de sedal o incluso los pequeños trozos de espuma que se desprenden de las boyas también terminan formando parte del paisaje submarino. Cada trozo libera microfibras sintéticas que no desaparecen nunca y que pueden ser ingeridas por peces, crustáceos y moluscos. Algunos estudios recientes han encontrado microplásticos en el 100 % de las muestras de mejillones y ostras analizadas en costas europeas. Es decir, el problema ya no está “allá abajo”: está también en nuestros platos.

En el fondo, lo que dejan las redes y los residuos de pesca es una especie de contaminación silenciosa y persistente. No se ve desde la orilla (aunque en nuestras limpiezas de playas se recoge gran cantidad), pero transforma los ecosistemas poco a poco, volviendo el mar más pobre y menos vivo. Por eso, cada red recuperada, cada trozo de cabo retirado o cada esfuerzo por reducir el uso de plásticos en la pesca es una pequeña victoria. Porque el mar, si le damos un respiro, tiene una increíble capacidad de regenerarse. Y si empezamos a cuidar lo que dejamos en él, aún podemos devolverle algo de lo que nos da cada día.

En resumen…


No se trata de culpar a las personas pescadoras artesanales, sino de reconocer que cada pequeña red perdida suma, y que la contaminación por plásticos y residuos de pesca no es solo cosa de grandes barcos. Si queremos que nuestras costas, nuestras olas, nuestros mares —y nuestras playas— sigan estando limpias y vivas, todas las personas tenemos que poner de nuestra parte: quienes pescan, buceadoras y buceadores, ciudadanía, voluntariado y asociaciones.

Así que la próxima vez que veas una red vieja en el puerto o que hables con alguien que pesca cerca de la costa, plantéate esto: ¿cómo podría haberse evitado esa red perdida? ¿Qué pequeño cambio podemos hacer mañana? Porque esos pequeños cambios, multiplicados por muchas embarcaciones, muchas personas y muchas playas… pueden marcar la diferencia.

Para más información acerca de los microplásticos, no dejes de visitar nuestro artículo “Microplásticos: un macroproblema.”

La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares Leer más »

la otra cara del carnaval

LA OTRA CARA DEL CARNAVAL

Introducción

Desde el 8 al 14 de febrero se celebra una de las fiestas más populares y divertidas del año, los Carnavales. Sin embargo, estas fiestas repletas de cabalgatas y comparsas traen consigo un aumento del consumo y, por ende, un aumento de la cantidad de residuos desechados generando un gran impacto en nuestro entorno.

Pre-Carnaval

La primera actividad con la que comienzan estas fiestas es con el ritual de pensar en el disfraz del año. Es aquí donde comienza el despilfarro. Normalmente la gente tiende a disfrazarse a la última moda, lo que hace que sea necesario cambiar de disfraz todos los años, algunos incluso llegando a utilizar un disfraz diferente cada día que sale. El problema de esto es que, en el mejor de los casos, todos esos disfraces inservibles terminan en nuestro fondo de armario ocupando espacio, en el peor, terminan siendo desechados generando toneladas de residuos anuales en textil y plástico procedente de los accesorios.

La forma de evitar esto empieza en la planificación. Lo primero que se puede hacer es intentar pensar en ideas atemporales y que verdaderamente nos gusten, para evitar que estas puedan perder la gracia o el sentido con los años, y que de esa forma sea más fácil reutilizar el mismo disfraz durante diferentes años. Además, cuanto con más tiempo se planifique más fácil será encontrar productos de calidad que duren.

Otra cosa que tener en cuenta es que siempre será mejor si customizamos nosotros mismos el disfraz que si lo compramos ya hecho, puesto que, en la mayoría de los casos, estas prendas no suelen tener buena calidad y suelen estar montados en una sola pieza, imposibilitando la reutilización de algunas prendas para poder generar un nuevo disfraz. También hay que tener en cuenta que, de esta forma, es más fácil poder utilizar prendas que ya tengamos en casa, además de sentirnos más cómodos.

Como último punto relacionado con este aspecto, otra forma de reducir este desecho es pedir prestados disfraces a amigos o familiares, y de la misma forma, prestar los nuestros a otras personas, evitando así cansarnos de usar siempre los mismos disfraces.

Post-Carnaval

Las dos noches de Carnaval dejaron un total de 12.000 kilos de basura”, los trabajadores recogieron cientos de kilos de basura en siete horas” o “necesario dispositivo especial de limpieza durante los días de Carnaval” son algunos de los titulares que se pueden ver tras la celebración de Carnavales año tras año.

A lo largo de estas fechas la cantidad de residuos aumenta de forma considerable. Debido a que la gran mayoría de la gente pasa el día en la calle, se generan muchísimos kilos de desechos de alimentos y bebidas, restos tóxicos de disfraces, purpurina o restos de maquillaje, entre otros, que acaban en el suelo de las calles.

Además, gran parte de los residuos generados (siendo plásticos la mayoría) pueden acabar en el alcantarillado de la ciudad, pudiendo acabar en el mar generando graves problemas sobre los ecosistemas marinos. Aparte de la contaminación del agua debido a los tóxicos procedentes de los materiales plásticos, los animales pueden quedarse atrapados o enredados en los mismos o incluso ingerirlos pudiendo entrar en la cadena alimentaria.

Fuente: el correo

Otro problema ambiental procedente de los Carnavales es la contaminación del aire debido a los fuegos artificiales que se emplean. Estos liberan dióxido de azufre y monóxido de carbono, dos químicos contaminantes que pueden afectar de forma negativa en la salud del ser humano y medioambiental.

Conclusión

Pasarlo bien no es sinónimo de despilfarro y contaminación, por ello, estos carnavales llamamos a la concienciación.

Por un lado, procura tener un pequeño fondo de armario con un par de disfraces que puedan reutilizarse y modificarse sin la necesidad de producir más residuos, te sentirás más cómodo y harás un favor al planeta. Por otro lado, cuando ya estés de fiesta, procura no utilizar vasos desechables y deposita los residuos que generes en los contenedores correspondientes, de esta forma, además de contribuir al reciclaje y reducir la contaminación también harás un favor a los servicios de limpieza del día siguiente, facilitándoles el trabajo a realizar.

la otra cara del carnaval Leer más »

el coste social y medioambiental de la ropa barata

EL COSTE SOCIAL Y MEDIOAMBIENTAL DE LA ROPA BARATA

Introducción

Ya es enero y eso es sinónimo de rebajas en moda. Muchas personas se lanzan a la calle o al centro comercial en busca del «chollo» . Unas veces por necesidad, otras por capricho…. En la mayoría de los casos son días de compras sin medida, ya que afortunadamente gran parte de nosotr@s tenemos de todo y muchas veces compramos porque está rebajado y no porque realmente lo necesitemos. Además la mayoría de estas compras las hacemos en tiendas donde su producto es el «fast fashion».

Desde Ola sin Plástico queremos haceros pensar en todo el proceso por el que tiene que pasar una prenda, desde que se fabrica hasta que ya la retiramos. Todo esto tiene un impacto, tanto social como ambiental; os contamos a continuación.

Fast fashion

Lo primero que haremos es definir qué es la «Ropa Rápida» o «Fast Fashion». Según datos de AEMA, cada europeo compra al año 6 kg de ropa y casi la mitad de lo que compramos lo desechamos antes de llegar al año. Este el concepto de ropa rápida. Consumimos mucha ropa en poco espacio de tiempo. A esto hay que sumarle que la mayoría de estas prendas son de baja calidad, hechas con frecuencia con tejidos sintéticos como el poliéster, lo que hace que no sean duraderas y las tengamos que retirar pasado poco tiempo.

Coste social

Este es un tema que daría para otro artículo así que intentaremos ser breves.

La mayoría de esta ropa se fabrica en países donde las condiciones laborales están muy por debajo de lo que debería ser. Sobre todo mujeres pero también niñ@s trabajan a destajo durante muchas horas al día por un sueldo miserable.

Seguro que recordáis la catástrofe que ocurrió hace años en Bangladesh donde un edificio de ocho plantas que albergaba varios talleres de industria textil se derrumbó.

Los trabajadores ya habían dado la voz de alarma de que algo no iba bien pero los dueños les obligaron a seguir trabajando. Muchas personas fallecieron.

Podéis visitar la página ropalimpia.org para informaros sobre las asociaciones trabajan para mejorar las condiciones laborales y empoderar a las personas que trabajan en la industria global de la confección.

Coste medioambiental.

Cada vez más datos corroboran que la industria textil es una de las más contaminantes del planeta y esto está influyendo en el cambio climático.

Se produce contaminación en todas las «etapas» : desde la fabricación de la prenda, transporte de la misma, uso y desecho.

Fabricación

El sector textil ocupa el tercer puesto entre los sectores que más agua consumen y con mayor uso de suelo. La mayor parte del impacto medioambiental se produce durante la fabricación, es decir, desde la extracción de materiales hasta que sale de la fábrica.

Por ejemplo, para elaborar cada par de pantalones vaqueros se emplean más de 3000 litros de agua. Una camiseta, unos 2700 litros…

Además, los tintes utilizados son vertidos tóxicos que contaminan todo a su paso

Por otra parte, el material del que están hechas nuestras prendas también influye en el medio ambiente.

Las prendas sintéticas vienen de los combustibles fósiles con la contaminación que ello conlleva. Lo que ocurre es que son más baratas y fáciles de adquirir.

Los 2 materiales sintéticos más utilizados son el nailon y el poliéster.

El nailon crea óxido nítrico, un gas de efecto invernadero 310 veces más potente que el dióxido de carbono.

El poliéster utiliza grandes cantidades de agua para su refrigeración y los lubricantes utilizados en su producción son muy contaminantes.

Por otra parte, la extracción de materias primas naturales como el algodón conlleva un coste ambiental significativo. Su siembra va de la mano con el uso de pesticidas y fertilizantes perjudiciales para el suelo.

Además durante la producción se utiliza energía que se traduce en emisiones de CO2.

Fuente: Sostenible o sustentable

Transporte

La industria de la moda rápida necesita el avión como medio de transporte para que su producto llegue cuanto antes al consumidor. En 2022 tan solo en la UE se importaron y exportaron 700000 toneladas de ropa, textiles y calzado por vía aérea. Esto equivale a unos 20 vuelos diarios únicamente con artículos de moda.

Un dato sorprendente es que la mayor parte de este transporte aéreo se produce en España con Inditex como uno de sus principales clientes. Esto provoca grandes emisiones de CO2 a la atmósfera.

Según un informe de la Conferencia de la ONU, «la industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos»

Utilización

Seguimos con nuestra «ruta» por las etapas de la prenda. Cuando utilizamos nuestra ropa, más bien, cuando la lavamos, si está hecha con materiales sintéticos, estaremos desechando miles de microfibras (microplásticos) por el desagüe. Esto implica la contaminación de nuestros mares y océanos. Según la FAO hay microplásticos en 800 especies marinas. Si queréis saber más sobre este tema podéis leer nuestro artículo sobre microplásticos.

Desecho

Y llegó el momento de deshacernos de esa camiseta, esos pantalones… ¿Porque está viejo? ¿Porque ha pasado de moda? Cada vez los retiramos antes. Según datos de la AEMA no usamos el 21% de la ropa que tenemos y casi la mitad de lo que compramos lo desechamos antes de llegar al año. Está claro que lo que menos impacto genera es alargar la vida útil de la prenda.

La manera que tenemos de deshacernos de nuestra ropa no deseada ha cambiado a lo largo de los años. Anteriormente había una tendencia a donar entre familiares y amigos. Actualmente esto no se da tanto también en parte porque la mala calidad de ciertas prendas hace inviable continuar usándola. Globalmente menos del 1% de la ropa se recicla. Existe una «necesidad» de mezclar varios tejidos y una tela mezclada no se puede reciclar.

Los tejidos sintéticos son reciclables pero no biodegradables.

Por otra parte, muchos solemos pensar que meter nuestra ropa usada en los contenedores dispuestos para ello hará que esta sea utilizada por personas con menos recursos. La realidad es que muchas de estas prendas acaban en contenedores en países poco desarrollados convirtiéndose en verdaderos vertederos.

Fuente: El periódico. Vertedero de ropa barata

Para pensar…

Con toda esta información, desde Ola sin Plástico os animamos a ser un poco más sostenible con la ropa que adquirimos. Por eso nuestro consejo siempre será reducir el número de prendas que compramos (llama mucho la atención la cantidad de ropa que compramos y no la sacamos del armario); solo basta con pensar ¿realmente lo necesito? También reutilizar la que ya tenemos. Un ropa de calidad siempre nos durará más y en mejores condiciones que una tela barata que nos haya costado unos pocos euros. También podemos cuidar la ropa durante el lavado con detergentes no abrasivos y escoger telas ecológicas.

Si este tema os interesa os animamos a que entréis en la página carrodecombate.com, donde os explicarán más sobre la «moda basura» y encontraréis artículos muy interesantes sobre este y otros temas.

¡Cuidar de lo que más queremos no tiene precio!

el coste social y medioambiental de la ropa barata Leer más »

El Grinch de las navidades

EL GRINCH DE LAS NAVIDADES

Introducción

Todos recordamos al Grinch, aquel personaje representado como un duende verde cascarrabias obsesionado con fastidiar las Navidades. Evidentemente, esto es una fantasía irreal; sin embargo, se podría decir que a día de hoy existe un “ser maligno” similar: el aumento desmesurado de consumo característico de esta época.

Consumo Excesivo

Es indudable que durante las Navidades el consumo se dispara, lo que tiene un impacto negativo directo sobre el medioambiente. Las tradicionales comidas y cenas desmesuradas, junto con las compras navideñas para comprar regalos para toda la familia y amigos, se unen a la euforia del famoso Black Friday, impulsando a la sociedad a un consumismo sin medida que cada año comienza antes.
De esta forma,días como el Black Friday favorecen una forma de consumo a gran escala no sostenible, generando millones de residuos que aceleran el deterioro del planeta empeorando la crisis climática a la que nos enfrentamos.

Fuente: El porvenir

Luces de Navidad

A esto habría que añadir el hecho de que,desde finales de noviembre hasta el día de Reyes, el alumbrado navideño inunda las calles, plazas y edificios en todas las ciudades del país. Cada año se están llevando a cabo mayores medidas de ahorro energético;sin embargo,el derroche energético que se da en estas fechas sigue siendo una realidad a día de hoy.
Estas luces navideñas están encendidas durante 6 horas diarias, aumentando a 8 horas diarias los fines de semana y días festivos, lo que genera un gran gasto energético y emisiones de gases de efecto invernadero ya que la mayor parte de la electricidad empleada proviene de fuentes fósiles.
Todo esto genera una contaminación lumínica que tiene efectos directos e indirectos sobre el ser humano y el medio ambiente.Por una parte, puede perturbar la intimidad y salud de las personas provocando insomnio o daños en la visión debido a los deslumbramientos.Por otro lado, en cuanto a los efectos ambientales, cabe destacar la perturbación a los ecosistemas y ciclo de vida de diferentes insectos, además del resplandor luminoso nocturno, también denominado como sky glow, que se trata del brillo en el cielo que se aprecia durante las noches en los núcleos urbanos debido a la luz artificial de los sistemas de alumbrado. Además, cabe destacar el consumo energético que se da en los hogares con todas las luces de decoración (en la fachada,el Belén,el árbol de Navidad,etc…).

Fuente: Instituto para la sostenibilidad en Bizkaia.

Todo esto se da al mismo tiempo que las campañas de concienciación sobre la pobreza energética, lo cual parece paradójico dado que, según datos de Eustat de 2020 el 9,1%de la población española no puede pagar la factura energética y termina optando por no encender la calefacción durante las noches más frías de invierno.

Alternativas

Para poder hacer frente a este consumismo excesivo y derroche energético que se da en estas fechas navideñas existen una serie de medidas que se pueden llevar a cabo,tanto de forma individual como a nivel global:

Acotar el uso de las luces navideñas, encendiéndolas únicamente los días festivos y reduciendo el número de horas diarias que estén activas.

– Utilizar bombillas LED.

– Optar por comprar productos de segunda mano, para hacer frente al gasto y fabricación de nuevas materias primas.

– Regalar bienes no materiales (entradas a conciertos,visita a museos,etc.)

Evitar realizar compras compulsivas impulsadas por el ambiente.

Conclusión

Como se ha visto reflejado en el artículo, estamos inmersos en un consumismo constante que se incrementa en épocas festivas como las Navidades,lo que afecta de forma negativa tanto al medio ambiente como al ser humano.
Parece mentira que en pleno siglo XXI nueve de cada diez personas no se puedan permitir tener la temperatura mínima que recomienda la Organización Mundial de la Salud en los hogares en invierno, mientras que por otro lado se está derrochando la energía. Estamos viendo cómo la crisis climática avanza a pasos agigantados y,en vez de poner soluciones a esto, parece que nuestro único problema es ser la ciudad mejor iluminada y con el árbol navideño más grande en estas épocas.

El Grinch de las navidades Leer más »

turismo de masas: insostenible para el planeta

TURISMO DE MASAS: INSOSTENIBLE PARA EL PLANETA

Introducción

Ya estamos en septiembre. Vuelta a la rutina, preparativos para el próximo curso… es buen momento para hacer balance del verano; recordar esos sitios nuevos que hemos visitado, las personas con las que nos hemos cruzado…en general, recordar esos buenos momentos para poder enfrentarnos a los próximos meses y pensar en las próximas vacaciones, ¿dónde iremos? ¿Cuándo podremos organizarlas? Desde Ola sin Plástico os animamos a que a esas preguntas que nos surgen cuando pensamos en las vacaciones, les añadamos una más. ¿Puedo viajar de manera más sostenible?

Turismo masificado

El auge del turismo internacional se produjo entre la década de los 50 y los 70. Las llegadas de turistas internacionales pasaron de 25 a 222 millones de personas.

El nacimiento del turismo sostenible se puede situar cronológicamente durante la década de los 90, cuando el impacto provocado por un turismo masificado comienza a tener efectos socioeconómicos en la sociedad.

Está claro que el turismo es uno de los motores de desarrollo más importantes en España y en otros muchos lugares del mundo. Pero los beneficios económicos que produce no deberían ser excusa para poder plantear otro tipo de turismo más sostenible y más amigable no solo con el planeta, sino con los habitantes de ese lugar al que todos queremos ir. La expansión del turismo ha ido acompañada de un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero provocado en su mayoría por ciertos medios de transporte tales como los aviones y los cruceros.Según un estudio de Transport & Environment el mayor grupo de cruceros del mundo emitió en 2017 diez veces más dióxido de azufre que todos los coches de Europa. Además, esta clase de turismo provoca un consumo excesivo de energía y una sobreexplotación de los recursos naturales.

Por desgracia estos últimos años hemos podido ver cómo ciudades muy auténticas se han convertido en centro de este turismo de masas; he aquí un par de ejemplos:

-Venecia

Hace 50 años vivían en esta ciudad cerca de 11 mil personas, en la actualidad solo quedan 55 mil. Todas estas almas han sido en su mayoría desplazadas debido a este turismo masificado que además suele estar unas horas o como mucho un día. A todo esto hay que sumarle la entrada de cruceros que están degradando la biodiversidad de la laguna y dañando estructuras de la cuidad de siglos de antigüedad.

-Barcelona

Es una de las ciudades más visitadas de España. En 2019 recibió 8,5 millones de turistas, el doble que en 2005. Esto ha hecho que el precio de la vivienda haya aumentado de manera desproporcionada debido a la aparición de plataformas como Airbnb, Homeaway…

Hay muchos más lugares en el mundo en los que estos casos están ocurriendo. Muchas veces elegimos destino influenciados por lo que vemos en redes sociales, en las series, en el cine…. Esto ha provocado verdaderos desastres y masificaciones en lugares donde anteriormente los habitantes, la flora y la fauna del lugar gozaban de una vida tranquila y sin aglomeraciones. Parece que a much@s más que el destino en sí solo les interesa hacerse la foto.

Fuente: La Vanguardia

Turismo sostenible y características

Por todo esto es muy importante el concepto de turismo sostenible.

Esta manera de viajar se caracteriza porque persigue desarrollar actividad generando un impacto mínimo sobre el medio ambiente. Su clave es que la explotación de un recurso sea por debajo del límite de renovación del mismo.

Caracaterísticas:

Sostenibilidad ecológica y medioambiental. Sin ecosistema no hay turismo. Solo conservando los recursos naturales y cuidando la diversidad biológica es posible que pueda haber turismo. Cada verano vemos cientos de pueblos que duplican o triplican su población; esto supone un mayor consumo de agua, más recursos para la limpieza y retirada de basuras… muchos no están preparados para ello.

Sostenibilidad social. Cuidar a la personas que viven en ese lugar para que puedan desarrollar allí su proyecto de vida y no tengan que huir debido a un turismo desenfrenado que eleva su coste de vida. En algunos lugares ya existe lo que se denomina “turismofobia”.

Sostenibilidad cultural. Conocer la cultura y las costumbres del lugar que se visita es poner en valor a ese lugar. El respeto a su cultura es fundamental; no hay que intentar imponer nuestra manera de hacer las cosas si queremos que ese lugar siga siendo especial y diferente.

-Sostenibilidad económica. Garantizar actividades económicas que perduren en el tiempo. De nada le sirve a ese lugar que durante el verano o en ciertas épocas del año se mueva mucho dinero mientras en otras temporadas los habitantes no puedan trabajar allí y tengan que desplazarse. Se debería poder generar oportunidades de empleo estable.

Fuente: Blogs Udima

Consejos para viajar de manera sostenible

En Ola Sin Plástico ya hemos hablado anteriormente de este tema, pero no queremos dejar pasar la oportunidad de volver a recordar unos consejos a tener en cuenta a la hora de preparar vuestros viajes.

1. Elige el transporte más sostenible.

A todos nos gusta llegar rápido y de la manera más cómoda pero antes de planificar tu viaje piensa en otras opciones a parte del avión y también cómo desplazarte una vez allí.

2.Viaja con menos plástico

Podemos llevarnos nuestra botella para el agua, nuestros cubiertos, bolsas de tela para las compras…

3. No ensucies.

Hay países en los que apenas hay papeleras. Aunque veas que el suelo está sucio y que la gente tira cosas al suelo no lo hagas tú también.

4. Limpia la basura que encuentres en la naturaleza.

Además de servir de ejemplo para la gente que te ve, hay muchos lugares en los que la limpieza no es una prioridad y si dejamos ciertas basuras tiradas eso permanecerá ahí durante años.

5. Respeta los lugares que visitas.

Ya lo hemos comentado antes. Respetar a sus gentes y sus costumbres es fundamental para que ese lugar siga tenendo su identidad.

Aquí también entraría respetar sus espacios naturales y culturales no llevándote nada “de recuerdo”.

Pensando en la próxima escapada….

Con estos datos aportados, que seguro que muchos ya conocías, os invitamos a planificar vuestras próximas vacaciones de una forma más sostenible para el planeta.

Aunque estamos en septiembre y muchos pensaréis que aún queda mucho tiempo para vuestra próxima aventura, ¡está en la vuelta de la esquina! ¡Ánimo!

turismo de masas: insostenible para el planeta Leer más »

leer más