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Filipinas: turismo masivo, expansión israelí y luchas locales 

Filipinas: turismo masivo, expansión israelí y luchas locales 

En septiembre de 2024 escribimos sobre el turismo masivo y las formas de viajar de manera sostenible. La idea de que “si no viajas, no tienes vacaciones” está tan extendida que, en cuanto hay un puente, muchas personas sienten la necesidad de desplazarse. Y así, destinos como el archipiélago de Filipinas se están llenando de visitantes —principalmente del norte global— en busca de playas de arena blanca, aguas transparentes, corales y tortugas marinas.

En este artículo analizamos cómo funciona el turismo masivo en dos islas: Boracay y Siargao. Veremos cómo se ha desarrollado, qué impactos genera y cómo se están organizando las comunidades locales. Finalmente reflexionaremos sobre qué es estar o ir de vacaciones. 

ISLA DE BORACAY: Del paraíso de arena blanca al colapso ambiental

Antes de 1970, Boracay era prácticamente desconocida más allá de Filipinas. Su popularidad explotó cuando empezó a aparecer en películas estadounidenses en los años 70 y 80, y poco después llegaron la electricidad, las construcciones y el auge del turismo masivo. Con el paso de las décadas, la isla se llenó de hoteles de lujo, bares, carreteras improvisadas y una población flotante que llegó a superar los dos millones de turistas en 2024.

Foto: Agenttravel. 

El problema: todo este crecimiento se hizo sin planificación. 

La falta de sistemas de tratamiento de aguas, la contaminación, los macro y microplásticos, el uso masivo de gasolina en las embarcaciones y la destrucción de los arrecifes transformaron el ecosistema de la isla. En 2018, Boracay tuvo que cerrar seis meses para su rehabilitación oficial debido a que se había convertido, en palabras del propio gobierno filipino, en un “pozo séptico”.

Sin embargo, muchas voces locales aseguran que el cierre favoreció a los grandes desarrollos turísticos. Pequeños negocios fueron expulsados para dar paso a infraestructuras orientadas al turismo internacional, como un nuevo aeropuerto y la construcción de un casino. Además, comunidades que tradicionalmente vivían en la costa fueron desplazadas al “mainland”, la isla de Panay. 

Resistencia local: “No to Boracay Bridge”

Hace 5 años que conocí a mi amiga Lizlit, ella es de Filipinas y nos conocimos en el máster que hicimos en la Universidad del País Vasco (EHU). Este año he tenido la oportunidad de ir a visitarla y así, poder transmitiros mis vivencias.

Hablando con personas locales, la mayoría destacaba los beneficios económicos del turismo: “sin turismo no tenemos dinero, y sin dinero no tenemos vida”. Aun así, observé un movimiento importante: en muchos barcos aparecía el cartel “No to Boracay Bridge”.

Este movimiento se opone a la construcción de un puente entre Boracay y la península de Malay, una obra que reduciría el transporte marítimo local —del que dependen cooperativas de barqueros y tricicleros— y transformaría la dinámica de la isla. 

fotografía de Reddit

La comunidad local Ati ha declarado que Boracay es su hogar ancestral y un lugar sagrado. Cada viaje en barco simboliza la conexión con su cultura. Temen que el puente no solo les quite su sustento, sino también parte de su identidad y dignidad. 

Locales se han organizado y finalmente parece que han conseguido que no se construya el puente ya que,  una resolución provincial publicada el 8 de octubre de 2025 advierte que el puente agravaría la contaminación, afectaría ecosistemas frágiles y perjudicaría las condiciones sociales y económicas de la población local.

ISLA DE SIARGAO: Retiro espiritual de soldados israelíes

La isla de Siargao ha sido históricamente famosa sobre todo por la comunidad surfista. Ha sido proclamada la capital del surf de Filipinas y es también el sitio con más turismo masivo del sur de Filipinas. Sin embargo, recientemente la isla se está volviendo el lugar de «descanso y recuperación» de soldados israelíes después del servicio militar y con depresión post guerra. 

Movimientos locales denuncian que esta llegada masiva está derivando en un proceso de colonialidad turística, con personas israelíes:

  • comprando terrenos
  • construyendo casas y escuelas privadas
  • organizando fiestas exclusivas
  • alterando ecosistemas frágiles

La situación se tensó cuando trabajadores y residentes empezaron a denunciar abusos por parte de turistas israelíes: comidas sin pagar, actitudes de superioridad, conflictos violentos e incluso agresiones. Estas denuncias —primero privadas— estallaron públicamente en redes locales y evidenciaron tensiones acumuladas: la dependencia económica del turismo, la desposesión de comunidades locales, la pérdida de acceso a playas, la priorización de negocios sobre residentes y la acumulación de basura. 

A esta preocupación se sumó un plan para construir un Chabad House, interpretado por parte de la población como un intento de crear un “Pequeño Israel” en Siargao.

Este contexto intensificó la solidaridad local con Palestina y alimentó una crítica más profunda al modelo de turismo masivo y el modelo extractivista como fenómeno colonial.

Organización comunitaria

Ante esta situación, la población local se está organizando.

Foto: Butalat (online media Philippines)

El colectivo Project Paradise Community, busca crear espacios de convivencia segura entre visitantes y residentes. Han implementado un sistema de QR para registrar quejas por comportamientos turísticos inapropiados. 

El 18 de septiembre de 2025 organizaron una manifestación en solidaridad con Palestina y en contra la proliferación de asentamientos israelíes, ante el riesgo de que se construya un chabad house. Podéis encontrar más información en el perfil de instagram de la artista local de Siargao Maria Tokong, cantante a la que quiero agradecer su activismo en redes he conocido a todas estas asociaciones y problemáticas de la isla de Siargao.

Foto: Ocean tribe Philippines.

Además del aspecto social, los movimientos locales denuncian el impacto del turismo masivo en los ecosistemas: embarcaciones que destruyen corales, residuos acumulados y pérdida de biodiversidad. El proyecto mencionado “project paradise community” junto con “ocean tribe philippines” organizan charlas de concienciación ambiental, e informan sobre formas de turismo sostenible como por ejemplo, proponen soluciones como zonas de fondeo con cuerdas para evitar que las anclas arrasen el fondo marino.

Me alegró especialmente encontrar el proyecto «Eco Hub Siargao» que organiza recogidas de basura en las playas dos veces al mes, y actividades de educación ambiental. Me recordó a Ola sin Plástico y a la importancia de la lucha ecofeminista colectiva  interconectada, donde cada colectivo aporta un pequeño gran gesto.

¿A qué llamamos vacaciones? 

Los casos de Boracay y Siargao muestran que el turismo masivo no es solo una cuestión de movilidad o descanso: es un fenómeno profundamente político, atravesado por desigualdades entre el norte y el sur global.

En ambas islas:

  • los ecosistemas están al límite
  • las comunidades locales pierden espacios, identidades y modos de vida
  • el turismo se convierte en un modelo extractivo similar a cualquier industria colonial. 

Quizá la pregunta no sea “¿A dónde vamos de vacaciones?”, sino: 

¿Podemos imaginar unas vacaciones que no se construyan sobre la destrucción de la vida de otras personas y ecosistemas?

En un mundo atravesado por desigualdades, viajar debería ser un acto consciente, no una huida. Y quizá una de las formas más radicales de resistencia sea recuperar la idea de que descansar también puede significar quedarse, cuidar, tejer redes y defender los territorios —los propios y los ajenos. La organización comunitaria en Filipinas nos recuerda que siempre hay alternativas: redes, resistencias y formas de habitar que ponen la vida —humana y no humana— en el centro.

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La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares

La pesca fantasma: el verdadero terror de los mares

Imagina lo siguiente: un pequeño barco, una persona pescadora con su red, y al día siguiente… parte de esa red ha desaparecido o se ha enganchado en el fondo del mar. Esa red que se perdió no desaparece por arte de magia: se queda en el agua, flotando o entre las piedras, atrapando peces, tortugas, aves marinas, entre otras especies. Esa es una red fantasma: un instrumento de pesca abandonado, perdido o descartado que sigue causando problemas en el mar.

Aunque muchas veces pensamos en la gran pesca cuando hablamos de contaminación por plásticos o material perdido, la pesca artesanal —aquella que realizan embarcaciones pequeñas, de bajo coste y cerca de la costa— también tiene su parte de responsabilidad. Y no por ser pequeña deja de generar un impacto importante.

¿Qué papel juega la pesca artesanal en este asunto?


Cuando una embarcación pequeña sale al mar con sus redes, trampas y anzuelos, la escala es mucho menor que la de los grandes buques, pero los riesgos siguen presentes. Las redes pueden perderse fácilmente por una boya suelta, un anclaje flojo, un enganche con las rocas o una tormenta inesperada, y muchas veces no hay una forma sencilla de recuperarlas. Tirarlas al mar o no preocuparse por rescatarlas acaba siendo la opción más rápida, y con el tiempo esas pequeñas pérdidas, repetidas por muchas embarcaciones, se acumulan y se transforman en un problema enorme: trozos de red, nailon y restos plásticos que se convierten en trampas acuáticas y que, poco a poco, se degradan hasta transformarse en microplásticos.

¿Qué efectos tienen estas redes fantasma en el mar y en nosotras y nosotros?


Las redes de pesca y los restos que quedan en el mar (trozos de nailon, anzuelos, boyas, cabos…), a pesar de ya no ser utilizados, siguen haciendo lo que fueron creados para hacer: atrapar. Una red perdida no deja de pescar por estar abandonada. Al contrario, puede seguir capturando peces, tortugas, delfines, aves marinas o incluso focas durante meses o años, en un proceso conocido como ghost fishing. Lo más triste es que esos animales quedan atrapados sin posibilidad de escapar, y la red continúa su ciclo, enredándose en otros organismos o desplazándose con las corrientes para repetir la historia en otro lugar.

Además, el daño no termina ahí. Cuando estas redes se asientan sobre los fondos marinos, aplastan corales, cubren praderas de posidonia y bloquean el paso de la luz, impidiendo que la vida marina crezca y se desarrolle. Con el tiempo, las fibras de plástico se van rompiendo en fragmentos cada vez más pequeños, hasta transformarse en microplásticos que se mezclan con el plancton y se cuelan en la cadena alimentaria. Así, lo que empezó como una red abandonada termina en el estómago de un pez y, con el tiempo, puede llegar también a nuestra alimentación.

Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin (Richardson, 2021) indica que más del 45 % de los macroplásticos que flotan en el océano proceden directamente de instrumentos de pesca perdidos o abandonados. Es decir, casi la mitad de la gran basura plástica que flota ahí fuera nació en cubierta.

Y si miramos más de cerca, el problema no se limita a las grandes redes. Los cabos de amarre, los restos de sedal o incluso los pequeños trozos de espuma que se desprenden de las boyas también terminan formando parte del paisaje submarino. Cada trozo libera microfibras sintéticas que no desaparecen nunca y que pueden ser ingeridas por peces, crustáceos y moluscos. Algunos estudios recientes han encontrado microplásticos en el 100 % de las muestras de mejillones y ostras analizadas en costas europeas. Es decir, el problema ya no está “allá abajo”: está también en nuestros platos.

En el fondo, lo que dejan las redes y los residuos de pesca es una especie de contaminación silenciosa y persistente. No se ve desde la orilla (aunque en nuestras limpiezas de playas se recoge gran cantidad), pero transforma los ecosistemas poco a poco, volviendo el mar más pobre y menos vivo. Por eso, cada red recuperada, cada trozo de cabo retirado o cada esfuerzo por reducir el uso de plásticos en la pesca es una pequeña victoria. Porque el mar, si le damos un respiro, tiene una increíble capacidad de regenerarse. Y si empezamos a cuidar lo que dejamos en él, aún podemos devolverle algo de lo que nos da cada día.

En resumen…


No se trata de culpar a las personas pescadoras artesanales, sino de reconocer que cada pequeña red perdida suma, y que la contaminación por plásticos y residuos de pesca no es solo cosa de grandes barcos. Si queremos que nuestras costas, nuestras olas, nuestros mares —y nuestras playas— sigan estando limpias y vivas, todas las personas tenemos que poner de nuestra parte: quienes pescan, buceadoras y buceadores, ciudadanía, voluntariado y asociaciones.

Así que la próxima vez que veas una red vieja en el puerto o que hables con alguien que pesca cerca de la costa, plantéate esto: ¿cómo podría haberse evitado esa red perdida? ¿Qué pequeño cambio podemos hacer mañana? Porque esos pequeños cambios, multiplicados por muchas embarcaciones, muchas personas y muchas playas… pueden marcar la diferencia.

Para más información acerca de los microplásticos, no dejes de visitar nuestro artículo “Microplásticos: un macroproblema.”

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Olaf, un alma surfera y solidaria. Looking smile

A Olaf le conocimos hace unos meses gracias a su proyecto Looking Smile. Se puso en contacto con nosotras a través de Instagram, nos propuso sumarnos a su proyecto Looking Smile organizando una pequeña recogida de residuos en la playa de Berria y no pudimos negarnos a participar en el evento. Sentimos que Olaf tiene mucho para contarnos sobre el surf, sobre su proyecto Looking Smile y sobre su relación con le pueblo Saharahui, y por eso hemos querido compartir con nuestra comunidad esta entrevista. ¡No te la pierdas!

OLAF Y EL SURF

Hola, Olaf. Gracias por querer responder a nuestras preguntas. Nos gustaría conocerte un poco y saber cuáles son algunas de tus inquietudes. Empecemos por el surf. ¿Cuándo entró el surf en tu vida?

  • Muy buenas familia. Pues el surf entró en mi vida a eso del 1999 cuando yo tenía 8 años. Recuerdo que fuimos de vacaciones a Euskal Herria y vi por primera vez a surfistas en directo y dije: Yo quiero probar – y ahí fue donde di mi primer curso. Años más tarde di algún que otro curso. Y ya a mis 18 años empecé por libre, hasta el día de hoy.

¿Prácticas asiduamente surf?

  • Pues si no estoy en alguna zona donde no hay olas ya por temas de trabajo o visitando a la familia, surfeo cada día que puedo. Si se puede cada día, cada día.  Jejeje

¿Cuáles son tus rincones favoritos para practicar surf (si es que se puede saber)?

  • Para no poner una infinidad de sitios resumiré con que me gusta mucho surfear en la costa Cantábrica. Aquí hay olas de todo tipo.

¿Y dónde te gustaría surfear al menos una vez en tu vida? 

  • Pues la verdad es que pondría muchos lugares… Vamos a decir Mundaka, ya que nunca la he surfeado por la cantidad de gente que va.

¿Qué es lo que más te gusta de surfear?

  • Lo que más me gusta de surfear principalmente es el entorno, el poder estar en plena naturaleza con todo su esplendor. Hermosa, enérgica y pura. Luego una cosa que me ha flipado siempre de este deporte es el hecho de que una vez en la ola y bien posicionado si no te mueves la ola te lleva, y eso es algo que siempre me ha vuelto loco, en ese deporte casi no haces nada, te dejas llevar. Ahí claro ya entran otras cosas de que si maniobras, movimientos, etc

OLAF Y LOOKING SMILE

Nos gustaría que nos hables de Looking Smile. ¿Qué es Looking Smile y de dónde te vino la idea o inspiración para crear este proyecto? 

  • Pues Looking Smile es un proyecto personal que empezó en 2015, bueno la idea surgió en 2014 en mi primer viaje a Marruecos. Como soy una persona bastante inquieta en varios aspectos de la vida, pensé que si me iba de viaje pero al mismo tiempo podía intentar aportar algo a la comunidad durante el trayecto pues mejor que mejor. Y así lo hice, me cargué la furgoneta de trajes de segunda mano, tablas de surf de segunda mano, material escolar y algo de ropa y asi empezo todo. 2 años más tarde ya ubicado en Cantabria empecé con las Jornadas de surf solidarias con el foco en dar la oportunidad de surfear a niñas y niños con riesgo de exclusión social. Y así hasta día de hoy, 10 años más tarde.

¿Cuál es el objetivo o los objetivos principales de Looking Smile? 

  • El objetivo principal del proyecto es dar la oportunidad a todo el mundo de poder disfrutar de algo que nos apasiona, el surf. Todos sabemos que es un deporte complicado y no especialmente económico. Y con eso queremos hacerlo un poco más accesible. Y luego al mismo tiempo queremos dar prioridad también a los temas medioambientales, ya que al ser una actividad en plena naturaleza y tan abierta como son las playas, queremos concienciar a la gente de que hay que cuidar nuestro entorno, que no solo se trata de disfrutarlo, sino de intentar darle algo a cambio.

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO SAHARAHUI

Este año hemos tenido la suerte de poder participar en el día de Looking Smile en Berria y hemos visto tu conexión con el pueblo Saharahui. ¿Qué nos puedes contar sobre esto?

  • Pues a ver, desde pequeño ya tuve vínculo con un niño Saharaui que venía a mi pueblo con el programa de Vacaciones en Paz y desde entonces fue una cosa que siempre me ha interesado. A raíz de mi amistad con la gente de Río de oro Durangaldea empezamos a hacer las jornadas de surf solidarias con las y los peques que vienen en verano.

Algo fundamental que creas que la gente que te lea debe saber sobre el pueblo Saharahui.

  • Algo fundamental y que la gente tiene que saber es que la situación del Sahara occidental sigue sin haberse resuelto y, como no, España tiene mucho que ver con eso. Muchas personas siguen viviendo en campos de refugiados. Aunque parezca mentira todas las personas podemos aportar algo.

OLAF Y EL CUIDADO DEL PLANETA

No queremos acabar la entrevista sin preguntarte sobre qué haces en tu día a día por el cuidado del planeta. 

  • Pues a mi medida intento ser consciente de cada acto que hago día a día para que afecte lo menos posible, desde no mover el coche si no es necesario a no comprar algo si verdaderamente no lo necesito.

¿Intentas consumir poco plástico de un solo uso? Si es así tienes algún consejo para las personas que te lean, que pueda servir de inspiración.

  • Pues sí, el tema del plástico ya sabemos que es muy complejo, pero sí, mi reducción de consumo de plástico es severa desde hace ya años, y la reutilización de cosas es el pan de cada día en casa. Un consejo típico que le doy a la gente que me pregunta es que yo compro la pasta Barilla solo porque va envasada en cartón. Simplemente.

Una última cosa que te gustaría decir a la gente que te lea…

  • Disfruta de la vida, pero aporta y ayuda.

Olaf, muchísimas gracias por tu tiempo y tus respuestas. Gracias por ser inspiración y transmitir tan buena energía.

Si quieres conocer a Olaf y su proyecto puedes entrar en su página de Instagram. Si además te interesaría participar como voluntaria o voluntario en la próxima edición de Looking Smile en la playa de Berria el verano que viene, sólo tienes que poner atención a lo que publiquen en sus redes. El cambio y la transformación vienen de los pequeños gestos, y muchos de estos pequeños gestos vienen de gente aparentemente pequeña, pero que en el fondo son muy grandes, como Olaf.

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Verano, fiestas y pasarlo bien sin ensuciar el planeta

VERANO, FIESTAS Y PASARLO BIEN SIN ENSUCIAR EL PLANETA

¿Es posible pasar un verano divertido, con fiestas y sin ensuciar el planeta? Aún laten en mis ojos las imágenes de las secuelas de las fiestas en Elantxobe. Si no las has visto te dejo abajo el enlace del vídeo compartido desde EguzkiEH. Me parecieron tan tristes, tan desagradables que por eso estoy escribiendo este artículo. Sí, prometimos volver en septiembre, pero es que aún quedan las fiestas de muchos pueblos, incluídas las de Bilbao. Y nos preocupa mucho lo que pueda pasar. Sé que un artículo no va a cambiar el mundo pero siempre digo que si hace pensar al menos a una persona, el objetivo ya estará cumplido.

GESTOS QUE YA NO DEBERÍAMOS HACER NUNCA MÁS

Hay gestos en nuestra cultura que están normalizados y no debería ser así. Te pongo un par de ejemplos, a ver si te suenan.

  1. Voy a un bar, me pido mi vinito, un par de pinchos y cuando acabo tiro al suelo las servilletas y los palillos.
  2. Voy fumando por la calle y lanzo la colillas lo más lejos posible, a poder ser a una alcantarilla o junto a un árbol.
  3. Me compro un paquete de pipas y tiro las cáscaras al suelo.

Total… ya vendrá alquien después a limpiarlo, ¿verdad?

Y si estoy de fiesta lo mismo, fumo y tiro la colilla al suelo, como un bocata y si tengo que dar un paso hasta la papalera pues mejor dejo caer el envoltorio. Además, hay mucha gente para llegar hasta los contenedores de basura…Me tomo mis litros con los y las coleguis y dejo las botellas en donde he bebido, tiradas en mitad de una plaza, de un parque, delante de un bar,…, da igual, total… estoy borracha, me lo quiero pasar bien y me da igual la basura, ya vendrá alguien a recogerlo después.

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¿Es posible hacer fiestas sin dañar el planeta?

PARA REFLEXIONAR

3 preguntas para reflexionar:

  1. ¿Te lo pasas mejor por dejar la basura en cualquier sitio?
  2. ¿Eres más libre por poder beber y dejar tus restos en el suelo?
  3. ¿De verdad crees que lo que tu hagas no va a cambiar nada?

¿QUÉ PUEDO HACER PARA REDUCIR BASURA EN FIESTAS?

Hacer lo siguiente no te va a suponer un gran esfuerzo, no le va a quitar diversión a tu fiesta y terminarás agradeciéndolo con el tiempo.

  1. Usa vasos reutilizables (de esos que te dan en las txoznas para que reutilices) te sirven para todas las fiestas de tu vida. Ahorras dinero y recursos naturales. Otras dos ideas.
  2. Deposita tus colillas en una papelera o cenicero. una colilla contamina 50 litros de agua dulce y 10 litros de agua salada.
  3. Cuando comas el bocata guarda el envoltorio hasta que veas una papelera (no vale una papelera que está desbordada, seguro que a unos pasos encuentras otra más vacía).
  4. Si haces litros coge la bolsas con todas las botellas vacías o semivacías y tíralas en un contenedor.
  5. Pide tus bebidas «exóticas» sin pajita (da igual que sea de papel) salvo que tengas problemas para deglutir no necesitas una pajita para beber.
  6. Pásatelo bien con conciencia.

Cuánto respetas el entorno dice mucho de cuánto respetas al resto y de cuánto te respetas a ti mismo/a. Y sí, lo que tu haces es muy importante porque sumado a lo que hacen miles de personas es lo que marca la diferencia en que después de una fiesta el pueblo dé asco o sea un lugar en el que seguir disfrutando.

Gora Celedón! Gora Marijaia! Gora aste nagusiak! y que vivan todas las fiestas de pueblos, pueblitos y pueblazos (pero sin basura, por favor)

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Cesare Maglioni, de Italia a Euskadi sacudiendo conciencias

CESARE MAGLIONI, DE ITALIA A EUSKADI SACUDIENDO CONCIENCIAS

En plenas vacaciones navideñas conseguimos que Cesare Maglioni, un chico con mucho que contar y aportar, nos haga un hueco en su apretada agenda para charlar un ratito con Ola sin plástico sobre medio ambiente, plásticos y sus proyectos audiovisuales, entre otros asuntos.

Para el que no lo sepa, Cesare es un chico italiano ingeniero de profesión y surfista que hace unos años decidió cambiar su enfoque profesional y dedicarse al campo audiovisual con el fin de concienciar y dar visibilidad a temas como el cambio climático, los plásticos y otros temas sociales.

Entre su trabajo tenemos que destacar Hondar 2050, que ha participado en Greenpeace International festival y otros cortometrajes: el olor de las emociones, la plastikeria

Lleva desde 2016 viviendo en Donostia, ciudad de la que se enamoró cuando la conoció.

Cesare, ¿qué fue lo que te impulsó a cambiar de vida?

Yo necesitaba un cambio y soy de cambio muy potente; estaba buscando qué hacer con mi vida y me surgieron unas prácticas sobre medio ambiente en un proyecto de final de curso y así fue como comencé.

¿La idea de los cortos y los documentales es tuya?

Los que he hecho yo sí; como se dice aquí “yo me lo guiso, yo me lo como”

¿Dónde te inspiras para hacerlos?

Depende…no sé si lo llamaría inspiración…Más bien todos empiezan por una preocupación: plásticos, derechos humanos, el tema del agua… Son preocupaciones que me toman una buena parte del pensamiento de todo el día y para no dejarme comer por este pensamiento lo mando hacia el lado de la creatividad. Lo que intento hacer es darle la vuelta y de todo eso sacar algo creativo y positivo. Para intentar sensibilizar y cambiar las cosas.

Con los documentales veo que no basta; cuando doy alguna charla me informo de dónde va a haber limpiezas y les doy los enlaces porque la gente ve el documental, pero donde realmente empieza el cambio y la sensibilización es en las limpiezas.

Es difícil conseguir un cambio sólo con lo audiovisual; hoy en día estamos saturados de audiovisual…sobre todo los jóvenes…

¿Dónde se pueden ver tus documentales y cortos?

Hondar 2050 se puede ver por vimeo o en Amazon prime.

Otros están en abierto, mucha gente los va colgando.

«Hondar 2050»

¿Por dónde podría/debería empezar a cambiar alguien que quiere comenzar a cuidar el planeta?

No existe eso de “me levanto y voy a cambiar mi vida”. Para mí es muy difícil que pase algo así si no ha habido algo que te hizo pensar en ello. Cada persona debería empezar por aquello que le haya tocado más la fibra.

¿Cuál crees que pueden ser los motivos por los que muchas personas no hacen nada por reducir el uso de plásticos? Pereza, creen que es más costoso…

Yo creo que hay varias; pereza por ejemplo a la hora de separar para reciclar, pero también hay otras 2 partes:

Gente que se da por vencida porque piensan que está todo tan mal que ya les da igual.

Y otras personas que se creen superiores, y esto pasa sobre todo a nivel de grandes empresas. En las escuelas veo que hay muchos niños, hasta los 8 años, que están muy concienciados con la ecología; pero luego hay otra franja de edad entre los 10-20 que les da igual, que justo coincide con la franja de edad en la que el hombre/mujer se siente Dios en Tierra.

En cada edad hay que sensibilizar de manera diferente.

Hay que sensibilizar mucho cuando son pequeños. A algunos adolescentes y adultos que aún se creen que están por encima de todo hay que multar. A los adultos que les cuesta cambiar hay que educarles de otra manera porque cada pequeño cambio les cuesta mucho.

¿Crees que los ciudadanos de a pie estamos asumiendo demasiada responsabilidad a la hora de cuidar el planeta cuando hay empresas que tiene más poder en todos los sentidos?

Sí, puede ser, pero las empresas, el gobierno … están formados por personas, no son entes robóticos.

Si una empresa hace un cambio es porque dentro de esa empresa ha habido un trabajador, un ciudadano   que ha pensado en hacerlo; y a ese ciudadano se le ha concienciado de alguna manera. Es un ciudadano que en lugar de hacerlo como ciudadano decide hacerlo a nivel empresarial. Pero en la base siempre están personas.

Muchas veces cuando hay un cambio es porque desde abajo, los ciudadanos lo hemos pedido; ellos poco a poco como personas se van sensibilizando pero este tiempo muchas veces es monstruoso. Por eso hay que hacer que vean el problema, que vayan a limpiar una playa por ejemplo, para que puedan hacer el click. Hay que tratarles como personas.

Hay muchas quejas tipo: porque los gobiernos… pero los gobiernos están formados por personas que nosotros elegimos.

¿Crees que en el futuro no habrá tantas asociaciones como Ola sin plástico porque no hará falta? ¿Cómo ves tú el futuro?

Por un lado veo el futuro muy negro; creo que estará muy polarizado.

Me imagino un futuro donde habrá una franja de población muy convencida e involucrada viviendo de una manera sostenible y otra franja en la que les dará todo igual.

Yo lo veo así; ojalá me equivoque.

Cesare
Cesare Maglioni

¿Surfeabas antes de venir a Euskadi? ¿Qué playas te gustan más?

También surfeaba en Italia pero allí era más complicado; en verano solía venir a las Landas; pero Euskadi no lo conocía. Lo conocí muy tarde pero cuando lo conocí me enamoré y por eso me quedé.

Estoy mucho por la zona vasco-francesa. Me gusta mucho la Zurriola, sobre todo en invierno cuando hay poca gente. Me muevo sobre todo por Gipuzkoa.

Cesare, ¿cuáles son tus próximos proyectos relacionados con el medio ambiente?

He terminado hace poco un documental que habla, a través de la historia de una ballena, sobre la desconexión entre el ser humano y la naturaleza. El año que viene estaré en un proyecto feminista que no tiene que ver con el medio ambiente.

A corto plazo no tengo ningún proyecto audiovisual pero también hago vídeos pequeños para alguna asociación para sensibilizar y cosas que me van surgiendo.

Tengo un par de ideas; una de ellas relacionada con la Energía nuclear que aún tengo que desarrollar; que es un proyecto más a largo plazo.

¡Pues habrá que seguirle la pista! Le deseamos mucha suerte en sus próximos proyectos

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queremos surfear en el mar, no en Antondegi

QUEREMOS SURFEAR EN EL MAR, NO EN ANTONDEGI

En un entorno cada vez más urbanizado y masificado cuesta entender el proyecto impulsado por el ayuntamiento de Donostia de construir una infraestructura de olas artificiales en el corredor verde de Antondegi.

Diferentes grupos ecologistas, organizaciones sociales y gran parte del colectivo de surfistas de Gipuzkoa principalmente han mostrado su descontento e indignación ante este proyecto. Entre ellos destaca Antondegi Berdea-olatuak Itsasoan, un colectivo que defiende este espacio natural y lo quiere como lo que es en la actualidad: un entorno rural de casi 100 hectáreas; un complejo ecosistema de mosaico compuesto por pastizales, prados de siega, bosquetes, setos y cultivos. Antondegi está situado en el barrio de Martutene, entre el polígono 27 y la zona urbana del citado barrio. Además, forma parte del cinturón verde de Donostia.

Imagen de Antondegi
Imagen de Antondegi (Diario Vasco)

Según Itsas Enara Ornitologia Elkartea, los diferentes hábitats que componen Antondegi son utilizados por numerosas especies de aves, unas 109 aproximadamente , de las cuales 83 están incluidas en el listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial de España, 27 en el catálogo Vasco de Especies Amenazadas y 7 en el anexo l de la directiva 79/409/CEE relativa a la conservación de las aves silvestres.

Razones medioambientales en contra del proyecto

Diferentes grupos ecologistas encabezados por Antondegi Berdea han mostrado su preocupación sobre el futuro de la zona si este proyecto se lleva a cabo. No solo afectaría  a estas especies de aves, si no que otros aspectos se verían seriamente perjudicados. Entre otros, el suelo agrícola destinado a producir alimentos de cercanía, una amplia comunidad de mamíferos, una de las redes de corredores ecológicos de Donostia así como una de las escasas zonas cercanas a esta ciudad que mantiene un ecosistema de campiña Atlántica en buen estado.

mapa de Antondegi
mapa de antondegi (ELA)

Lo que opina la comunidad surfista

Por otra parte, los surfistas no están menos descontentos, ya que no entienden cómo el ayuntamiento está dispuesto a crear esta piscina de olas artificiales cuando a tan solo 25 km, en Aizarnazabal, hay otra instalación de este tipo. Además, de las razones medioambientales ellos denuncian otros aspectos tales como el trasfondo elitista, la saturación que supondría en las playas de la zona e incluso el riesgo que tendría a posteriori debido a que no es lo mismo surfear en una piscina de este tipo que en el mar.

Defienden que el surf es un modo de vida en el que estás en contacto con la naturaleza y formas parte de ella, por lo que surfear en un espacio cerrado realmente no te hace surfista. Creen que el ayuntamiento ve en este proyecto una manera de impulsar el turismo, ya que una instalación de este tipo funciona como un efecto llamada para que cerca de ella puedan construirse hoteles, comercios…

Sobran razones para rechazar esta instalación de olas artificiales; supondría un consumo irresponsable de energía y agua el cual es inaceptable en el contexto actual de transición energética y cambio climático.

La plataforma Antondegi Berdea Olatuak Itsasoan está llevando a cabo movilizaciones y ha creado una página web explicando las consecuencias que tendría para la ciudad de San Sebastián y para el medio ambiente la construcción de este proyecto. En Francia movimientos similares han conseguido la paralización de la construcción de 3 piscinas; ellos confían en poder hacer lo mismo. Les deseamos mucha suerte y nos sumamos a su lucha.

Desde Ola sin plástico apoyamos esta iniciativa y te animamos a que ayudes a parar este proyecto con tu firma. Firma Aquí

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